El argumento de la contingencia señala, a grosso modo, que lo contingente
tiene que ser explicado en virtud de lo no-contingente, es decir, lo necesario
-siendo este último la explicación de todos los hechos contingentes. Sin
embargo, filósofos como David Hume o Paul Edwards han ofrecido otro tipo de
respuestas a esta idea. En lugar de solicitar un fundamento inicial o necesario
a una serie de elementos contingentes, precisar que, si cada elemento de una serie
infinita contingente puede ser explicado, o encontrar su razón suficiente, en
virtud de un miembro anterior; entonces así hemos explicado la serie entera,
permitiendo una regresión infinita de eventos contingentes hacia el pasado.
Si x es contingente, y es explicado por un x1 anterior,
y este por un x2 anterior, y el anterior por un x3
que le antecedía, y así sucesivamente ad infinitum, entonces hemos
explicado la serie entera.
Edwards ha presentado este
argumento de la siguiente manera:
"Supongamos que veo un grupo de cinco esquimales parados en la esquina de la Sexta Avenida y la Calle 50 y deseo explicar por qué el grupo vino a Nueva York. La investigación revela las siguientes historias:
N°. 1 no disfruta del frío extremo en la región polar y decidió mudarse a un clima más cálido.
N°. 2 es el esposo de Eskimo No. 1. Él la ama mucho y no deseaba vivir sin ella.
N° 3 es el hijo de los esquimales 1 y 2. Es demasiado pequeño y demasiado débil para oponerse a sus padres.
N°. 4 vio un anuncio en el New York Times para que apareciera un esquimal en la televisión.
N°. 5 es un detective privado contratado por la Agencia Pinkerton para vigilar al esquimal No. 4.
Supongamos que ahora hemos explicado en el caso de cada uno de los cinco esquimales por qué él o ella está en Nueva York. Entonces alguien pregunta: "Está bien, pero ¿qué pasa con el grupo en su conjunto? ¿Por qué está en Nueva York?" Esta sería claramente una pregunta absurda. No hay ningún grupo por encima de los cinco miembros, y si hemos explicado por qué cada uno de los cinco miembros está en Nueva York, hemos explicado ipso facto por qué el grupo está allí."
En este caso, si
explicamos por qué cada esquimal está en la sexta avenida y la calle 50 de
Nueva York, hemos explicado el porqué la serie entera de 5 esquimales está en New
York, sin necesidad de tener que explicar algo “externo” a la serie. Es común pensar en palabras como "la serie" como sustantivos, de la misma forma en la que lo es "el perro" o "el humano". Pero esto sería un error, debido a que una serie no es nada más que sus partes -señalaría Paul Edwards.
Esta idea podría
ser generalizada en el llamado Principio de Hume-Edwards-Cambpell, el cual
señala:
PHEC: Para cada proposición p, tal que se pueda explicar cada parte de una
proposición, entonces uno podría explicar todo
Sin embargo,
Alexander Pruss ha defendido en diversas ocasiones la falsedad de este
principio, señalando que debe haber un fundamento de lo contingente (lo
necesario), y que no se puede explicar el conjunto de todo lo contingente solo
explicando cada integrante a partir de un integrante contingente anterior.
Para argumentar
esto, da un contraejemplo. Consideremos el siguiente caso:
Por ejemplo, supongamos que
exactamente al mediodía se dispara una bala de cañón. La colección C de estados
de bala de cañón después del mediodía tiene la propiedad de que cada estado en
C se explica por un estado anterior en C (por ejemplo, un estado a las 12:01:00
se explica por un estado a las 12:00:30). Por el Principio de Hume-Edwards,
esto implicaría que C se explica por sí mismo. Pero claramente no lo es:
requiere que el cañón se dispare al mediodía para ser explicado.
Lo que señala Pruss, es que si entre las 12:00 y las 12:01
hay una bala de cañón en el aire, no podemos explicar la serie entera
simplemente explicando cada momento entre dichos dos intervalos temporales (por
ejemplo: las 12:01 a partir de las 12:00:30, este a partir de las 12:00:15, y
así ad infinitum, donde cada intervalo t es 12:00 < t <
12:01). Esto porque es intuitivo señalar que tal serie requiere de un
fundamento ulterior, a saber, el momento anterior a las 12:00 en donde dicha
bola de cañón es lanzada. La serie de intervalos entre las 12:00 y las 12:01,
por lo tanto, no se explica en infinitas divisiones contingentes.
¿Es este argumento exitoso?
Pienso que no. Primero, debido a que incluso si existieran casos en donde
aparentan existir explicaciones ulterior a la serie de eventos contingentes infinitos,
esto no implica que no haya casos en donde la serie si aparente ser explicada únicamente explicando sus partes constitutivas -por ejemplo, en el caso de la serie de esquimales anterior. Si estas últimas series son más parecidas a las series que los detractores del argumento de la contingencia señalan poder explicar mediante fundamentar cada evento contingente en uno anterior, y si, en cambio, los
contraejemplos de Pruss son menos similares a estas; entonces seguiriamos habilitados en creer que puede
haber una regresión infinita de eventos contingentes.
Y ssegundo, pienso que podría haber dos clases de regresiones infinitas que no se están teniendo en cuenta. (i) La primera son aquellas regresiones infinitas con tiempos anteriores a la serie, y (ii) la segunda son aquellas regresiones infinitas sin tiempos anteriores a la serie.
En el caso de la bala de cañón, tenemos el resultado contraintuitivo de que existe una explicación de la serie de intervalos t entre las 12:000 < t < 12:01 debido a que existe un tiempo anterior a dichos intervalos que puede explicar la serie, en este caso, el momento en donde la bala de cañón es lanzada (debido a que solo estamos diviendo dos intervalos temporales continuos, esto no implica que intervalos temporales discretos le hayan antecedido).
Sin embargo, en el caso de
eventos contingentes totales (aquellos que el argumento cosmológico de la contingencia busca demostrar que requieren un fundamento), no hay un tiempo anterior a estos. Si el pasado del universo fuera infinito, representando cada momento con un tn:
{...tn…t3, t2, t1}
entonces no existe un tn
anterior a la serie, debido a que todos los eventos constitutivos de dicha
serie están dentro de la serie misma de infinitos eventos contingentes. No es
el caso que:
{tn}
→ {… t3,
t2, t1}
en este caso, podríamos -de la misma forma que con la bala de cañón, sospechar que dicha serie podría tener un fundamento externo, en este caso en tn.
Pero, en su lugar, como muestra la primera serie, todos los tn están contenidos ya en la serie inicial. Por lo tanto, la diferencia real entre la bola de cañón y la historia causal del universo, es que si este último fuera infinito no tendría un momento anterior que pueda explicarlo (serie i), mientras que en el caso de la bola de cañón de Pruss, al haber un momento anterior e inicial que pueda explicar la serie de intervalos tn nos hace pensar que, entonces, la explicación está incompleta (serie ii).
Por lo tanto, el argumento de Pruss probaría, como mucho, que las series contingentes infinitas requieren de un fundamento si es que pertenecen a la categoría (i), pero no tiene estos alcances en el caso de aquellas que son del tipo (ii). Tengo otros problemas, pero lo dejaré aquí de momento.