martes, 13 de febrero de 2024

Ateísmo como una creencia racionalmente justificada

El ateísmo es la creencia de que no hay dioses. Yo soy ateo. Aún así, no poseo realmente ni un solo argumento que, crea yo, pruebe que la proposición “no hay dioses” es verdadera. Esto no quiere decir que no hayan muchos argumentos propuestos en boga (el problema del mal es, quizás, el ejemplo más claro de esto). Esto solo quiere decir que yo no creo que ninguno de esos argumentos pruebe que no existen dioses. Para muchos esto es extraño, ¿cómo, entonces, puede ser que yo me denomine como ateo? Si no tengo un argumento que crea que prueba mi postura, ¿no hace esto mi ateísmo como algo injustificado racionalmente (o irracional, quizás)?

No lo creo; yo creo que, de hecho, no necesito ni un solo argumento en favor de la inexistencia de dios para poder decir, racionalmente, que soy ateo. Lo único que necesito, es poder decir que no tengo ni una buena razón para creer en dios. ¿Cómo es esto posible? Del hecho de que no exista ni un argumento exitoso que pruebe la existencia de dios (véase, algún argumento teleológico, cosmológico, ontológico -o algún otro tipo de argumento), no se sigue que dios no exista, ¿correcto? Correcto. Para muchos esto, en el mejor de los casos, me dejaría como un agnóstico, pero no como un ateo. Pero, considero que aquí hay que separar dos cuestiones distintas, que no son precisamente lo mismo. Hay dos preguntas distintas:

(1)    ¿Es posible demostrar x?

(2)    ¿Es posible estar justificado en creer x?

Parecen preguntas muy relacionadas, pero no son lo mismo. Mientras que (1) corresponde a un postulado ontológico específico, en este contexto, si existe o no dios, (2) corresponde a una cuestión doxástica, en este caso, cuándo uno está justificado racionalmente en creer o no que x.

En muchas ocasiones tener (1) implica de alguna manera (2); pero (2) no tiene por qué siempre requerir por detrás a (1). Por ejemplo, si yo puedo demostrar que el pasto es verde, entonces es razonable decir que, dado que es racional para mi creer en cosas verdaderas, puedo creer justificadamente que el pasto es verde. Este es un caso donde (1) implica (2). Pero no siempre necesito demostrar algo, en el sentido de (1), para estar justificado en creer en ese algo, en el sentido de (2).

Me gusta siempre ilustrar este punto de forma paralela con el tema de la existencia del mundo externo. Reemplacemos (1) y (2) por (1*) y (2*):

(1*) ¿Es posible demostrar que existe un mundo externo?

(2*) ¿Es posible estar justificado en creer que existe un mundo externo?

Mientras que creo que (1*) es imposible de demostrar (nadie puede demostrar que no soy un cerebro en la cubeta, o que soy la única mente consciente y que todos los demás sujetos de mi experiencia son autómatas sin perspectiva de primera persona, etc.), creo que, aun así (2*) es plausible, muy plausible de hecho. A saber, creo que es posible estar justificado racionalmente en que existe un mundo externo. ¿Cómo? Para esto, propongo la siguiente tesis epistemológica-doxástica, esta es conocida como conservadurismo fenoménico¹ (CF) :

Conservadurismo fenoménico (CF): En ausencia de minimizadores, uno está justificado racionalmente en creer lo que sus apariencias le indican.

Lo que el CF señala, es que si, por ejemplo, me parece que hay un gato sobre mi cama, y no tengo minimizadores de por medio, entonces estoy justificado en creer que hay un gato sobre mi cama. Hay dos cuestiones aquí que surgen inmediatamente, digámosles cuestiones (a) y (b).

(a) ¿Qué es una apariencia?

No creo que se pueda reducir semánticamente de ninguna forma. Grosso modo diré que una apariencia es la manera en la que nosotros representamos al mundo, siendo de una forma particular. Por ejemplo, si usando mis ojos veo un gato sobre mi cama, entonces es porque tengo la apariencia de que hay un gato en mi cama (apariencia visual). Si pienso en la proposición “ningún objeto completamente rojo tiene partes azules” y el encuentro verosímil, entonces tengo la apariencia de dicha proposición es verdadera (apariencia intelectual). Cuando pienso en mi desayuno y recuerdo comer una naranja, tengo a apariencia de que desayuné una naranja (apariencia mnémica/memoria). Creo que todos intuitivamente creemos saber qué es una apariencia.

(b) ¿Qué es un minimizador?

Son razones que tenemos para dudar de nuestras apariencias. Por ejemplo, imaginemos que yo observo un unicornio rosado mientras estoy bajo el consumo de estupefacientes. Aunque yo tengo la apariencia de que hay un unicornio rosado en frente mío, pese a esto, mi conocimiento de los estupefacientes me da razones para creer que mi apariencia está siendo contaminada, debido, justamente, a los alucinógenos que alteran mi percepción. O, Por ejemplo, ante el típico efecto óptico del vaso con agua y el lápiz, aunque yo veo al lápiz torcido y aparenta estarlo, si yo introduzco mi mano y lo toco, al palpar y sentir que está recto, se ha refutado mi apariencia inicial, ahora sé que, de hecho, el lápiz está recto.

El CF señala que, si tengo una apariencia intelectual/intuición, visual, mnémica, introspectiva, o la que fuera, y no tengo minimizadores, entonces yo puedo afirmar que mi apariencia es verdadera, que mi apariencia describe al mundo adecuadamente. Yo puedo aseverar que hay un gato sobre mi cama —si no hay minimizadores, solo por y en virtud de que aparenta haber un gato sobre mi cama.

Ahora sí, creo que uno puede entender bien a qué refiere el CF. Intentemos analizar (1*) y (2*) bajo esta óptica. Mientras que no hay ni un argumento que pruebe (1*), creo que, apelando al conservadurismo fenoménico, uno puede estar justificado en creer que existe un mundo externo, como señala (2*). Si el CF es verdad, uno puede decir que existe un mundo externo, únicamente porque así aparentan que son las cosas; cuando salgo a la calle y veo a otros individuos, mi apariencia más directa, es que hay gente además de mí, que hay árboles, sillas, mesas y autos que existen además de mí, mi apariencia es que no soy un cerebro en la cubeta. Desde el CF, si tengo esa apariencia, y no tengo minimizadores, entonces, puedo estar justificado en creer que existe un mundo externo, únicamente porque así me lo dicen mis apariencias. Obviamente, esto no prueba que exista un mundo externo, pero recordemos que son dos cosas distintas (1*) y (2*), en tal caso, tenemos (2*), pero no tenemos (1*); y no hay ningún problema, porque esto solo nos dice que estamos justificados racionalmente en creer que existe un mundo externo, no que hayamos probado que el mundo existe. Esto nos dejaría como mundoexternalistas justificados racionalmente en serlo, aunque no hayamos probado realmente que existe un mundo externo.

Volvamos al ateísmo. Lo que yo sostengo, es que no necesito demostrar que dios existe para estar justificado en no creer en su existencia y ser ateo, y esto porque, si acepto el CF (que, ciertamente aparenta ser plausible²), entonces solo necesito tener la apariencia de que dios no existe, y, de esa forma, prima facie, puedo decir que, simplemente, no creo que dios exista porque no aparenta a mis sentidos que dios exista. Claramente, nada de esto demuestra que dios no exista, pero recordemos que, (1) demostrar x, no es lo mismo que (2) estar justificado en creer x. No tener la apariencia de que dios existe no demuestra que no exista, aunque dado el CF, esto sí me habilita racionalmente a creer que no existe si es que no tengo minimizadores de por medio, son cosas diferentes.

¿Uno puede tener tal pariencia? Sí. Creo que sí. Para mi es simplemente extravagante el teísmo, esto es, la idea de que existe dios, paternalista, omnisciente, omnipotente, perfectamente bueno, que constantemente me ve, que sabe a qué horas voy a comer y a qué horas tomo la siesta, que puede romper las leyes de la naturaleza cuando le plazcan, que me enviará al infierno si no creo en él, etc.; mi intuición más primaria es que simplemente es contraintuitivo a mi sentido común. Me parece algo alocado pensar que tal cosa exista. Si le agregamos liturgia religiosa de por medio, incluso me resulta más extraña esa idea. Simplemente me parece que una cosa de esa naturaleza no existe, sin mucho más. Si el CF es verdad, en ausencia de minimizadores, puedo decir que no creo en tal cosa, simplemente porque no es tengo la apariencia de su existencia. Eso ya me hace parte del bando ateo. No he demostrado su existencia, pero, insisto, una cosa es (1) y otra (2).

Esto nos da otro panorama. Prima facie, dado el CF, el ateo simplemente debe mostrar que su creencia no tiene minimizadores, que sus sentidos son fiables, y que, dada su apariencia de la inexistencia de dios, como es conservadurista fenoménico -si es que lo es, entonces eso ya le habilita para denominarse ateo y no creer que dios exista. Obviamente, aún quedan analizar los argumentos en favor de la existencia de dios (cosmológico, teleológico, ontológico, etc.), que pueden pesar más que una apariencia, por supuesto; pero, en todo caso, uno solo tiene que mostrar que puede resistir a las conclusiones de esos argumentos, y eso es más que suficiente, incluso si no se ha dado ningún argumento en contra de la existencia de dios, y esto porque dado el CF, uno no tiene que dar una justificación a (1) para tener (2).

Yo soy ateo, y realmente creo que podrían existir argumentos en contra de la existencia de dios que en su conjunto pueden armar un caso interesante en su contra (véase Oppy, 2013). Pero, no soy tan valiente para hacer tal paso, y tampoco creo que lo necesite. Creo que no necesito proveer ningún argumento en contra de la existencia de dios para estar justificado racionalmente en ser ateo, solo tengo que decir que no tengo la apariencia de la existencia de dios, que esa apariencia no adolece de minimizadores, y que los argumentos en su favor en algún punto no son del todo convincentes. Esto ya me habilita de forma perfectamente racional y honesta a ser ateo, incluso si no tengo un argumento exitoso en contra de la existencia de dios, esto porque soy conservadurista fenoménico. 

________________________________

¹ Realmente recomiendo dicha entrada, es muy instructiva y resume perfectamente el Conservadurismo Fenoménico, además está escrita por Michael Huemer, uno de los proponentes principales de esta visión.
² Para defensas de la palusibilidad del Conservadurismo Fenoménico, se puede revisar Huemer (2006, 2007, 2013), McAllister (2024)

¿Cómo vender humo?

0. Contexto Miniatura del vídeo de Roxana Kreimer Recientemente Roxana Kreimer ha hecho una videorespuesta a otro vídeo del filósofo Enr...