Hay algo curioso de esto, y es que seguramente
lo dicho es algo que incluso el mismo Benacerraf hubiese aceptado. Así, ya en
el paper original en respuesta a Thomson escribe:
“Ciertamente, la lámpara debe estar
encendida o apagada en t1 [...] pero nada de lo que se nos dice implica cuál
debe ser. Los argumentos que apuntan a que no puede ser ninguna de las dos
cosas simplemente no tienen relación con el caso. Suponer que lo hacen, es
suponer que una descripción del estado físico de la lámpara en t1 (con respecto
a la propiedad de estar encendida o apagada) es una consecuencia lógica
de una descripción de su estado (con respecto a la misma propiedad) en momentos
anteriores a t1”
Es simplemente una consecuencia del argumento
de Benacerraf que el estado final de la lámpara no se obtiene producto de una
causa determinada, ninguno de los estados previos puede determinar el estado
final (porque, para alguna hacerlo, debería ser el penúltimo estado anterior al
final, y no hay tal estado). Es decir, el estado final se obtiene de
forma no implicada e indeterminista.
Aceptaré esto. Lo que diré, es que un PRS que
no puede tolerar que existan proposiciones que se obtienen fruto de eventos
indeterministas y no implicados por eventos anteriores de manera lógica, es un
PRS demasiado restrictivo.
Propondré 3 razones principales que me inclinan
a concluir tal cosa:
Primero, la mecánica cuántica. Desde
interpretaciones indeterministas de la mecánica cuántica, existen eventos que
no se ven implicados por los eventos anteriores, de tal forma que no se puede
determinar un estado final x a partir de sus predecesores y’s. Un ejemplo de
esto puede ser un electrón que a través de un campo magnético puede moverse
hacia arriba o abajo de manera no determinada por ningún evento previo del
sistema. Otro ejemplo podría ser partículas virtuales que empiezan a existir
dentro del vacío cuántico. Nada de lo dicho se ve implicado lógicamente o
determinado por eventos previos (todas las descripciones previas son
compatibles con varios resultados a la vez). Si un PRS no puede tolerar este
tipo de escenarios, entonces yo considero que es una razón de peso para
rechazar dicho PRS. Con esto no quiero decir que el proponente del PRS deba ser
indeterminista con respecto a la mecánica cuántica, no, simplemente digo que no
debe ser enemigo del indeterminismo cuántico (que es un gran costo).
Segundo, el libre albedrío. Si las acciones
libres existen, estas no se ven implicada ni necesitadas por nada, tampoco
determinadas por eventos previos a dichas acciones libres. En su lugar, son
acciones que ocurren de forma aleatoria, y nada de lo que se dice previo a una
puede condicionar de forma total y perfecta lo que uno elige libremente. Este
tipo de pensamientos los tiene filósofos tales como W.L Craig (2017), por
ejemplo:
“O consideremos declaraciones sobre
las libres elecciones de la voluntad. No hay explicación del hecho de que Jones
eligiera libremente llamar a su esposa. […] Porque una elección libre debe
estar causalmente indeterminada por factores externos al propio agente”.
Tercero, que hay contraejemplos. Hay casos en
donde tenemos explicaciones suficientes a proposiciones, pero que, sin embargo,
sus explicaciones no implican lógicamente ni determinan tales proposiciones,
pero que aún así no escatimamos en aseverar, de forma intuitiva, que sí son
explicaciones a tales proposiciones.
Por ejemplo, considérese una explicación
estadística. Si un cancerígeno causa cáncer el 12% de las veces, asumiendo que
el 60% de las veces en las que se da el cáncer es de un tipo A, y el 40% de las
veces en las que se da el cáncer es de un tipo B, estas probabilidades pueden
satisfacer una proposición tal como:
“Juan tiene cáncer del tipo A”
O como:
“Pablo tiene cáncer del tipo B”
Si bien, ninguno de estos datos implica o
determina que Juan o Pablo tengan cáncer de tipo A o B, aún así, entendemos que
es una explicación perfectamente legítima a la idea de que el cáncer de tipo A
o B se manifestó (la explicación sería que hay un cancerígeno que ataca el 12%
de las veces, y que entre sus posibles efectos probabilísticos está el cáncer
de tipo A o B).
O considérese el caso del Teísmo. Desde el
teísmo clásico, dios no está sujeto a las leyes de la naturaleza, y, de hecho,
él puede intervenir cuando lo desee en el mundo violentando estas leyes
naturales. Ahora, piénsese en la proposición:
“La manzana cayó del árbol”
Una explicación a este hecho sería las leyes
naturales que intervinieron en este suceso (véase, la gravedad), los datos de
la manzana (véase, el peso), y los estímulos que recibió antes de caer. Todo
eso, entendemos nosotros, explica este suceso. Sin embargo, contrario a lo que
se puede creer, nada de esto implica o determina el que la manzana caiga del
árbol; después de todo, todo esto se pudo haber dado, pero dios pudo haber
decidido hacer un milagro y, pese a que todo esto sucediera, pudo haber hecho
que la manzana no caiga.
Sería implausible, sin embargo, el sugerir que
un teísta debe agregar en cada explicación mundana de cualquier hecho natural
(véase, el que una manzana caiga de un árbol), una proposición tal como:
“y dios no ha hecho ningún milagro para
evitarlo”
No. Entendemos que es una explicación más que
satisfactoria y legítima para el teísta el citar simplemente las leyes
naturales y las condiciones y descripciones naturales previas al suceso en el
que la manzana se cae para haberlo explicado. Nada de esto determina o implica
el que la manzana caiga del árbol, pero, aún así, lo entendemos como una
explicación. Un PRS que niegue que esto es una explicación a tal hecho es,
seguramente, un PRS falso.
Hay otros argumentos que también creo apoyan
este punto. Específicamente, pienso en el argumento de la gran conjunción
contingente, propuesto por van Inwagen (2014) -el cual creo que es un argumento
decisivo en esta cuestión. Pero no entraré en detalles mayores al respecto y me
daré por servido con las razones brindadas aquí.
Si lo dicho aquí es verdad, entonces, aunque
desde PRS-F el estado final de la lámpara no posee explicación, pese a todo,
tenemos un caso bastante fuerte en favor de rechazar PRS-F. ¿Qué otras opciones
tenemos?
4. Despejando el misterio
4.1. Principio de la explicación lo suficientemente
buena
Sobre esto está consciente filósofos como
Alexander Pruss. Por eso, ellos entienden que un PRS tan restringido debe ser
evitado. En su lugar, proponen un PRS tal como:
PRS-F*: Toda proposición verdadera p
tiene una explicación q
El truco en esta formulación es entender a qué
puede referirse uno cuando usa el término “explicación”. Mientras que en formulaciones
más fuertes del PRS el término podría referir a una implicancia lógica que
determine el que la proposición se obtenga, en este contexto lo que Pruss (2006) refiere es una explicación para las proposiciones contingentes p desde q,
donde q es una explicación si es que despeja el misterio
lo suficiente, de tal forma que “[…] conociendo q […] no deja
espacio racional para verse perplejo sobre por qué p se obtiene”.
De esta forma, se distingue la explicación suficiente en dos formas:
“La palabra suficiente puede
leerse de dos maneras diferentes: la razón dada puede ser lógicamente
suficiente para el explanandum, o puede explicar suficientemente el explanandum.”
Pruss en otras ocasiones (2009) incluso ha
decidido nombrar a su visión del PRS como el “Principio de la explicación lo
suficientemente buena” -aunque por fines prácticos lo considera un PRS más.
Esto es un avance debido a que ya no se entiende la explicación como una implicancia
lógica determinante, sino de una forma mucho más laxa, simplemente como una
forma de despejar el misterio sobre la proposición que se busca explicar.
En ese sentido, una explicación suficiente a la
proposición “la cafetera está encendida” puede ser, simplemente, que “Juan presionó
el botón de encendido de la cafetera”; dicha explicación no determina
lógicamente (y ni siquiera nómicamente) que la cafetera tenga que estar
encendida (la cafetera pudo haber fallado en encenderse por un problema eléctrico,
quizás). Sin embargo, esto no socava la intuición aparente de que hemos
explicado el porqué “la cafetera está encendida”. Cualquier misterio, entonces,
sería trasladado al explanans (la proposición “Juan presionó el botón de
encendido de la cafetera”), así es como uno podría preguntarse el por qué Juan
presionó el botón de encendido de la cafetera. Pese a que no hay una
determinación, tenemos una explicación lo suficientemente buena.
4.2. Sustancias, lámparas y otros eventos
indeterministas
La descripción que se nos da en la lámpara de
Thomson es la descripción de un resultado final que no se puede ver determinado
por un evento inmediatamente anterior al estado final de la lámpara luego de 2
minutos, no por nada especial, simplemente porque tal evento no puede existir.
De esta forma, la lámpara produce su estado final de forma indeterminista. Sí,
es raro pensar en una lámpara indeterminista, pero eso es lo que se puede concluir
dada la descripción que nosotros mismos hemos hecho (de por sí el caso de la lámpara
es un escenario raro, pero ignoremos esto).
¿Aún así, tenemos una explicación para el estado
final? A mi juicio, sí. Específicamente, creo que hay una explicación
completamente legítima y aplicada en muchos otros casos de causalidad
indeterminista, y es la explicación de la sustancia. El mismo Pruss la
ha considerado en su propio trabajo (2006, p. 106).
No es demasiado difícil de entender en que
consiste este tipo de explicación. Parece totalmente legítimo decir que una
explicación a un evento causal x puede ser el que existe una sustancia
con el poder causal (sea determinista o no) de producir E. Por ejemplo,
piénsese en el metano, el cual cuando es expuesto a ciertas temperaturas puede explotar.
Preguntarse por un hecho tal como el por qué el metano explota cuando es
expuesto a ciertas temperaturas de calor, intuitivamente, se puede responder
simplemente citando que el metano es el tipo de sustancia con el poder causal
de explotar cuando es expuesta al calor, es una disposición que le es de suya.
Así, escribe Pruss:
“[…] el explanans es una
sustancia diciendo que el explanans explica el explanandum en el
sentido de que entendiendo el explanans nos permite entender por qué el explanandum
ha tenido lugar. Dado que las proposiciones y las entidades mundanas pueden ser
entendidas, esto permite que el explanans sea una sustancia. O uno puede
intentar traducir la causalidad-agencial Airsotélica en una relación de
explicación entre proposiciones. Uno puede intentarlo así diciendo que, si una
sustancia x causa un efecto E, entonces la proposición de que x tiene ciertos
poderes causales explica la proposición de que E haya ocurrido”. (2006)
A su vez, como lo expresa Pruss, no parece
haber ningún tipo de restricción en que el poder causal E de una sustancia x
tenga que ser solo determinista:
“No es requerido aquí que la causa completa
deba necesitar lógicamente el efecto, simplemente que sea la causa completa. Y
en casos paradigmáticos de causalidad de agentes, las que son las más
interesantes instancias de causalidad de sustancias, el agente y sus poderes
son la causa completa del efecto, sin que haya ninguna relación de implicancia”.
(2006)
En ese sentido, y aplicándolo a eventos
indeterministas menos controvertidos (en este caso, cuánticos), una explicación
aceptable a la proposición:
“el electrón a través del campo
magnético se ha ido para arriba”
Se explica citando que está en el poder causal
del electrón el irse para arriba, que es un poder causal o disposición de dicha
sustancia el hacer eso.
Todo esto parece ser una explicación adecuada
al fenómeno cuántico anteriormente presentado (nota: Pruss también aplica un
análisis similar a las decisiones libres). Aún así, cuesta ver por qué un
análisis como este no aplica a la lámpara de Thomson. No es la primera vez que
se hacen paralelismos entre casos de indeterminación cuánticos con la lámpara
de nuestra historia. Swingrover (2022) también piensa algo similar cuando
escribe:
“El infinitista tiene múltiples opciones
para desarrollar una respuesta en el problema de indeterminación propuesto por
la lámpara de Thomson sin tener que conceder la imposibilidad de infinitas
supertareas. […] Uno puede garantizar que la indeterminación en discusión es ontológica
en lugar de epistemológica, pero entonces apelar a la indeterminación cuántica
como un ejemplo de una motivada, responsable y filosóficamente viable
explicación no determinista de ciertos fenómenos físicos”
Esto, claramente, no es lo mismo que decir que
la mecánica cuántica solventa el problema de la lámpara de Thomson, esto mismo señala
Swingrover cuando escribe en una nota al pie:
“[…] esta estrategia no apela a la
mecánica cuántica como medio para explicar o predecir el estado final de la
lámpara después de dos minutos, sino, en su lugar, como evidencia de que no
todas las indeterminaciones son obvias y categóricamente problemáticas”.
En este caso, Swingrover señala que no todos
los casos de indeterminación son problemáticos, y que la lámpara podría ser uno
de ellos. Yo lo que señalo, es que hay una explicación perfectamente
inteligible y no veo por qué desde un PRS como el presentado durante esta
sección no debería de poderse tolerar, en especial tomando en cuenta la explicación
de la sustancia anteriormente citada.
Para explicitar, lo que yo señalo es que una
proposición verdadera tal como:
“el estado final de la lámpara luego
de 2 minutos es encendido (o apagado)”
Puede, plausiblemente ser explicado por:
“hay una lámpara con el poder causal
de estar encendida o apagada”
Por supuesto, es extraño que una lámpara
exprese sus poderes causales de forma indeterminista, pero esto es simplemente
porque en contextos comunes las lámparas que observamos en nuestro día a día
son lámparas con secuencias finitas, en donde el estado final puede ser implicado
y determinado por el estado penúltimo, pero debemos recordar que la lámpara
descrita por el mismo proponente de la paradoja no posee dicho estado penúltimo.
En tal caso, no hay razón para pensar que debería comportarse como una lámpara
común
4.3. Proposiciones contrastivas
Una proposición contrastiva es cualquiera del
tipo “q en lugar de p”. Por ejemplo: “por qué el electrón se fue para
arriba en lugar de abajo”. En ese sentido, quizás uno podría sentirse
perplejo respecto al estado final de la lámpara por algún tipo de consideración
contrastiva. Por ejemplo, si bien es cierto, uno podría estar de acuerdo con
Benacerraf en el sentido de que el estado final de la lámpara debe ser el de
encendido o apagado, y más aún, que efectivamente la lámpara estará encendida o
apagada al final, aún así uno podría hacer cuestionamientos como los que sigue.
En el caso de que la lámpara esté apagada luego
de 2 minutos, uno podría interrogar:
“¿por qué está apagada en lugar de
encendida?”
En el caso de que la lámpara esté encendida
luego de 2 minutos, uno podría interrogar:
“¿por qué está encendida en lugar de
apagada?”
Este es el tipo de proposición contrastiva a la
que se referencia. Pese a que uno pueda aceptar que la explicación indeterminista despeja
algo del misterio del explanandum, se puede alegar que no se despeja todo
el misterio del explanandum. Aún queda explicar por qué la lámpara está en
el estado del que está en lugar de en el estado alternativo relevante.
En este sentido, lo que yo diré, es que me
siento cómodo con el análisis que ha dado Alexander Pruss en sus escritos en lo
que respecta a las proposiciones contrastivas, y cómo no requieren de explicaciones
ulteriores a la explicación de una conjunción del tipo “q & ~p”.
En resumen, una proposición contrastiva del
tipo “q en lugar de p”, en su forma más básica y formal, es simplemente una del
tipo “q &~p”. Es decir, no es más que una conjunción de dos proposiciones,
una afirmada y otra negada. Si bien es cierto, nosotros usamos el término “en
lugar de…”, realmente no hay una naturaleza contrastiva en la proposición más
allá de esa conjunción.
Esto lo expresa Pruss (2009) cuando señala:
“[...] cuando hacemos una afirmación
contrastiva [...] Estamos afirmando una proposición con un "y". . .
no” conectivo verdad-funcional, por ejemplo, que el electrón subió y no bajó, y
llamando la atención del oyente sobre el contraste entre las dos afirmaciones
unidas por el conectivo verdad-funcional. La proposición afirmada, sin embargo,
no es de naturaleza contrastiva y puede explicarse directamente
[...]
Entonces, si la proposición r se
expresa como “q en lugar de p se cumple”, entonces, necesariamente, r se cumple
si y sólo si q & ~p. Creo que lo más sencillo es suponer que r es en
realidad la misma proporción que q & ~p.”
Esto se puede ver en el hecho simple de que una
proposición contrastiva del tipo “q en lugar de
p” es verdadera, si y solo si,
la conjunción “q & ~p” es verdad. Son, en términos proposicionales,
equivalentes. Ese es un punto sumamente relevante, dado que el PRS esquematizado
hasta ahora solo pide explicaciones para las proposiciones.
Si ese es el caso, entonces la explicación a
una proposición contrastiva es directa. Ante una explicación del tipo q & ~p,
todo lo que se debe explicar es por qué es el caso que q se da, y ante esto,
mostrar que el hecho de que q se da es incompatible con el que se de p a la
vez. Por ejemplo, ante una incógnita tal como:
“¿por qué el
electrón se fue para abajo en lugar de arriba?”
Se podría responder apelando a explicar
el por qué es el caso de que se fue para abajo, en este caso, se puede apelar a
que el electrón posee el poder causal de irse para abajo. Realizada la explicación,
se aprecia que el hecho de que se haya ido para abajo es incompatible con el
que se haya ido para arriba (no se puede ir para abajo y para arriba a la vez).
Esto es suficiente para explicar la conjunción q & ~p.
De la misma forma, en el caso de la
lámpara, ante la interrogante de por qué está apagada (o encendida) en lugar de
encendida (o apagada), la respuesta, considero, puede ser simplemente apelar a
que el estado final de la lámpara es un efecto indeterminista, y que está
apagada en lugar de encendida (o viceversa), simplemente porque no es compatible con el estar apagada el que también esté encendida (o viceversa), si está apagada (o encendida) no estará encendida (o apagada). Son estados mútuamente excluyentes. Considero que eso es satisfactorio, no
puede ser que la lámpara esté encendida y apagada a la vez, esa es una explicación legítima si es que todo lo que hay que explicar es una conjunción del tipo "q & ~p".
5. Otros PRS’s
Todo esto ha ido orientado a analizar la
paradoja desde un PRS relativamente fuerte (aunque no un PRS-F). Pero,
es honorario de mención y se debe señalar, que hay otros principios de razón
suficiente que no se ven violentados en lo absoluto y de forma incontrovertida por
la respuesta de Benacerraf a la paradoja de Thomson, y, por lo tanto, no
tenemos problemas.
5.1. Razones suficientes qua posibles
Esta presentación del PRS la he abordado en otro post, me parece sumamente plausible y la considero una visión totalmente respetable
desde la cual aproximar la lámpara de Thomson. Este PRSP se encuentra en Pruss (2004) de la siguiente manera:
PRSP: Toda
proposición verdadera p tiene una explicación si es que p
posiblemente posee una explicación.
Lo que señala este PRS, es que, para que una
proposición p posea una explicación actualmente, debe poseer una
explicación en algún mundo posible. Por ejemplo, la proposición p
que dicta que "mi perro es marrón" tiene una explicación posible; en
algún mundo posible hay algún tipo de razón suficiente que esclarezca por qué
mi perro es marrón (quizás el que sus padres también hayan sido marrones). Si
esto es así, p posee una explicación en este mundo actual, según
el PRSP. Por supuesto, no tiene por qué ser la misma explicación en todos los
mundos posibles (quizás en el mundo actual mi perro es marrón por alguna razón
diferente a la que lo es en algún otro mundo posible); lo único que se señala,
es que, si hay una explicación posible, hay una explicación actual, todo
esto para cada proposición verdadera.
El PRSP fue diseñado para lidiar con problemas comunes
del PRS, por ejemplo, los problemas del indeterminismo, el libre albedrío, y
otros argumentos más rebuscados como el de la gran conjunción contingente de
van Inwagen (que se abordaron más o menos en la sección 3). Todos esos
problemas se ven despejados desde esta formulación.
Más aún, mi punto aquí es que uno puede analizar
la lámpara de Thomson y notar que no hay violación alguna a este
PRSP. En este caso, siguiendo a Benacerraf, si la lámpara está encendida o apagada
al final de la supertarea, se puede señalar, es simplemente una proposición
verdadera que no posee una explicación posible en ningún mundo posible. Y dado
que no posee una explicación posible en ningún mundo posible, no posee una
explicación en el mundo actual. Por lo tanto, pese a que es una proposición
contingente sin explicar, no es problemático este hecho, debido a que solo se
requieren explicaciones para las proposiciones contingentes que posiblemente
poseen explicaciones. A mi me parece un movimiento perfectamente legítimo y
este me resulta un PRS modesto y eminentemente plausible sin ser ad hoc.
5.2. Razones suficientes qua seres existentes
Otra forma popular de entender el PRS es, no
basado en proposiciones sobre hechos, sino, en su lugar, basado en
proposiciones sobre seres existentes. En este caso, todo lo que requiere
explicación son las cosas que existen en el mundo. William Lane Craig (2008)
formula una versión muy popular de este principio de la siguiente forma:
PRS-S: Todo lo que existe tiene una
explicación de su existencia, ya sea en la necesidad de su propia naturaleza o
en una causa externa.
En esta perspectiva, lo que requiere explicación,
son los seres o cosas existentes (por ejemplo, las sillas, las mesas, los automóviles,
los humanos, etc.). Nada puede empezar a existir o existir sin una causa de su
existencia, todo requiere una explicación, ya sea en virtud de su naturaleza (en
el caso de que sean necesarios) o por una causa externa (en el caso de que sean
contingentes).
Otra visión similar ha plasmado Swinburne (1993)
con su propia formulación:
PRS-S*: Todo suceso tiene sustancia
como causa parcial o total.
Apelando a que nada sucede sin que exista una
sustancia haciendo que sea el caso que tal suceso ocurra (por ejemplo, el hecho
de que tenga 3 crayones rojos en mi escritorio ocurre porque una sustancia, a
saber, un humano, ha hecho que sea el caso que tenga 3 crayones rojos en mi
escritorio).
Rasmussen (2011) ha formulado una visión
incluso más modesta de esta visión del PRS, en su caso escribe:
PRS-S**: Normalmente, las cosas que
comienzan a existir pueden tener una causa de su existencia.
Sin embargo, desde todas estas formulaciones
del PRS, se puede señalar, no hay ningún tipo de cosa, o ser o sustancia
existiendo sin causa alguna dentro de la historia de la lámpara de Thomson.
Nada de lo que existe lo hace sin razón alguna. Después de todo, lo que está en
juego es el estado final de la lámpara, y si este posee explicación o
no, pero la lámpara misma no es algo que se discuta como una cosa no-creada o que apareció espontáneamente ex nihilo (seguramente habrá
ingenieros y técnicos chinos por detrás de la fabricación de la lámpara). Por
lo tanto, nada de lo visto implicaría violentar estos PRS, los cuales también
son plausibles y tienen sus méritos.
6. Conclusiones
Se analizó el problema de la lámpara de Thomson
y se defendió la solución de Benacerraf. La mayoría de autores contemporáneos
considera que Benacerraf refutó exitosamente a Thomson (Manchak & Roberts,
2022), sin embargo, las cosas se complican si es que, como señala Pruss, esto
violentara el PRS. Lo que yo argumenté, es que hay un PRS sumamente plausible y
fuerte que no es violentado por dicha solución, y se puede apelar a una
explicación no menos plausible que para otros fenómenos indeterministas. Finalmente
se mostraron otros PRS varios desde los cuales, de forma incontrovertida, no se
ven dañados por el caso presentado por Thomson (uno de ellos sumamente
plausible, véase 5.1). Considero que esto motiva el no aceptar el finitismo
causal descrito (véase 2) como solución a la paradoja, y en su lugar, seguir
trabajando en las paradojas del infinito.