martes, 13 de febrero de 2024

Ateísmo como una creencia racionalmente justificada

El ateísmo es la creencia de que no hay dioses. Yo soy ateo. Aún así, no poseo realmente ni un solo argumento que, crea yo, pruebe que la proposición “no hay dioses” es verdadera. Esto no quiere decir que no hayan muchos argumentos propuestos en boga (el problema del mal es, quizás, el ejemplo más claro de esto). Esto solo quiere decir que yo no creo que ninguno de esos argumentos pruebe que no existen dioses. Para muchos esto es extraño, ¿cómo, entonces, puede ser que yo me denomine como ateo? Si no tengo un argumento que crea que prueba mi postura, ¿no hace esto mi ateísmo como algo injustificado racionalmente (o irracional, quizás)?

No lo creo; yo creo que, de hecho, no necesito ni un solo argumento en favor de la inexistencia de dios para poder decir, racionalmente, que soy ateo. Lo único que necesito, es poder decir que no tengo ni una buena razón para creer en dios. ¿Cómo es esto posible? Del hecho de que no exista ni un argumento exitoso que pruebe la existencia de dios (véase, algún argumento teleológico, cosmológico, ontológico -o algún otro tipo de argumento), no se sigue que dios no exista, ¿correcto? Correcto. Para muchos esto, en el mejor de los casos, me dejaría como un agnóstico, pero no como un ateo. Pero, considero que aquí hay que separar dos cuestiones distintas, que no son precisamente lo mismo. Hay dos preguntas distintas:

(1)    ¿Es posible demostrar x?

(2)    ¿Es posible estar justificado en creer x?

Parecen preguntas muy relacionadas, pero no son lo mismo. Mientras que (1) corresponde a un postulado ontológico específico, en este contexto, si existe o no dios, (2) corresponde a una cuestión doxástica, en este caso, cuándo uno está justificado racionalmente en creer o no que x.

En muchas ocasiones tener (1) implica de alguna manera (2); pero (2) no tiene por qué siempre requerir por detrás a (1). Por ejemplo, si yo puedo demostrar que el pasto es verde, entonces es razonable decir que, dado que es racional para mi creer en cosas verdaderas, puedo creer justificadamente que el pasto es verde. Este es un caso donde (1) implica (2). Pero no siempre necesito demostrar algo, en el sentido de (1), para estar justificado en creer en ese algo, en el sentido de (2).

Me gusta siempre ilustrar este punto de forma paralela con el tema de la existencia del mundo externo. Reemplacemos (1) y (2) por (1*) y (2*):

(1*) ¿Es posible demostrar que existe un mundo externo?

(2*) ¿Es posible estar justificado en creer que existe un mundo externo?

Mientras que creo que (1*) es imposible de demostrar (nadie puede demostrar que no soy un cerebro en la cubeta, o que soy la única mente consciente y que todos los demás sujetos de mi experiencia son autómatas sin perspectiva de primera persona, etc.), creo que, aun así (2*) es plausible, muy plausible de hecho. A saber, creo que es posible estar justificado racionalmente en que existe un mundo externo. ¿Cómo? Para esto, propongo la siguiente tesis epistemológica-doxástica, esta es conocida como conservadurismo fenoménico¹ (CF) :

Conservadurismo fenoménico (CF): En ausencia de minimizadores, uno está justificado racionalmente en creer lo que sus apariencias le indican.

Lo que el CF señala, es que si, por ejemplo, me parece que hay un gato sobre mi cama, y no tengo minimizadores de por medio, entonces estoy justificado en creer que hay un gato sobre mi cama. Hay dos cuestiones aquí que surgen inmediatamente, digámosles cuestiones (a) y (b).

(a) ¿Qué es una apariencia?

No creo que se pueda reducir semánticamente de ninguna forma. Grosso modo diré que una apariencia es la manera en la que nosotros representamos al mundo, siendo de una forma particular. Por ejemplo, si usando mis ojos veo un gato sobre mi cama, entonces es porque tengo la apariencia de que hay un gato en mi cama (apariencia visual). Si pienso en la proposición “ningún objeto completamente rojo tiene partes azules” y el encuentro verosímil, entonces tengo la apariencia de dicha proposición es verdadera (apariencia intelectual). Cuando pienso en mi desayuno y recuerdo comer una naranja, tengo a apariencia de que desayuné una naranja (apariencia mnémica/memoria). Creo que todos intuitivamente creemos saber qué es una apariencia.

(b) ¿Qué es un minimizador?

Son razones que tenemos para dudar de nuestras apariencias. Por ejemplo, imaginemos que yo observo un unicornio rosado mientras estoy bajo el consumo de estupefacientes. Aunque yo tengo la apariencia de que hay un unicornio rosado en frente mío, pese a esto, mi conocimiento de los estupefacientes me da razones para creer que mi apariencia está siendo contaminada, debido, justamente, a los alucinógenos que alteran mi percepción. O, Por ejemplo, ante el típico efecto óptico del vaso con agua y el lápiz, aunque yo veo al lápiz torcido y aparenta estarlo, si yo introduzco mi mano y lo toco, al palpar y sentir que está recto, se ha refutado mi apariencia inicial, ahora sé que, de hecho, el lápiz está recto.

El CF señala que, si tengo una apariencia intelectual/intuición, visual, mnémica, introspectiva, o la que fuera, y no tengo minimizadores, entonces yo puedo afirmar que mi apariencia es verdadera, que mi apariencia describe al mundo adecuadamente. Yo puedo aseverar que hay un gato sobre mi cama —si no hay minimizadores, solo por y en virtud de que aparenta haber un gato sobre mi cama.

Ahora sí, creo que uno puede entender bien a qué refiere el CF. Intentemos analizar (1*) y (2*) bajo esta óptica. Mientras que no hay ni un argumento que pruebe (1*), creo que, apelando al conservadurismo fenoménico, uno puede estar justificado en creer que existe un mundo externo, como señala (2*). Si el CF es verdad, uno puede decir que existe un mundo externo, únicamente porque así aparentan que son las cosas; cuando salgo a la calle y veo a otros individuos, mi apariencia más directa, es que hay gente además de mí, que hay árboles, sillas, mesas y autos que existen además de mí, mi apariencia es que no soy un cerebro en la cubeta. Desde el CF, si tengo esa apariencia, y no tengo minimizadores, entonces, puedo estar justificado en creer que existe un mundo externo, únicamente porque así me lo dicen mis apariencias. Obviamente, esto no prueba que exista un mundo externo, pero recordemos que son dos cosas distintas (1*) y (2*), en tal caso, tenemos (2*), pero no tenemos (1*); y no hay ningún problema, porque esto solo nos dice que estamos justificados racionalmente en creer que existe un mundo externo, no que hayamos probado que el mundo existe. Esto nos dejaría como mundoexternalistas justificados racionalmente en serlo, aunque no hayamos probado realmente que existe un mundo externo.

Volvamos al ateísmo. Lo que yo sostengo, es que no necesito demostrar que dios existe para estar justificado en no creer en su existencia y ser ateo, y esto porque, si acepto el CF (que, ciertamente aparenta ser plausible²), entonces solo necesito tener la apariencia de que dios no existe, y, de esa forma, prima facie, puedo decir que, simplemente, no creo que dios exista porque no aparenta a mis sentidos que dios exista. Claramente, nada de esto demuestra que dios no exista, pero recordemos que, (1) demostrar x, no es lo mismo que (2) estar justificado en creer x. No tener la apariencia de que dios existe no demuestra que no exista, aunque dado el CF, esto sí me habilita racionalmente a creer que no existe si es que no tengo minimizadores de por medio, son cosas diferentes.

¿Uno puede tener tal pariencia? Sí. Creo que sí. Para mi es simplemente extravagante el teísmo, esto es, la idea de que existe dios, paternalista, omnisciente, omnipotente, perfectamente bueno, que constantemente me ve, que sabe a qué horas voy a comer y a qué horas tomo la siesta, que puede romper las leyes de la naturaleza cuando le plazcan, que me enviará al infierno si no creo en él, etc.; mi intuición más primaria es que simplemente es contraintuitivo a mi sentido común. Me parece algo alocado pensar que tal cosa exista. Si le agregamos liturgia religiosa de por medio, incluso me resulta más extraña esa idea. Simplemente me parece que una cosa de esa naturaleza no existe, sin mucho más. Si el CF es verdad, en ausencia de minimizadores, puedo decir que no creo en tal cosa, simplemente porque no es tengo la apariencia de su existencia. Eso ya me hace parte del bando ateo. No he demostrado su existencia, pero, insisto, una cosa es (1) y otra (2).

Esto nos da otro panorama. Prima facie, dado el CF, el ateo simplemente debe mostrar que su creencia no tiene minimizadores, que sus sentidos son fiables, y que, dada su apariencia de la inexistencia de dios, como es conservadurista fenoménico -si es que lo es, entonces eso ya le habilita para denominarse ateo y no creer que dios exista. Obviamente, aún quedan analizar los argumentos en favor de la existencia de dios (cosmológico, teleológico, ontológico, etc.), que pueden pesar más que una apariencia, por supuesto; pero, en todo caso, uno solo tiene que mostrar que puede resistir a las conclusiones de esos argumentos, y eso es más que suficiente, incluso si no se ha dado ningún argumento en contra de la existencia de dios, y esto porque dado el CF, uno no tiene que dar una justificación a (1) para tener (2).

Yo soy ateo, y realmente creo que podrían existir argumentos en contra de la existencia de dios que en su conjunto pueden armar un caso interesante en su contra (véase Oppy, 2013). Pero, no soy tan valiente para hacer tal paso, y tampoco creo que lo necesite. Creo que no necesito proveer ningún argumento en contra de la existencia de dios para estar justificado racionalmente en ser ateo, solo tengo que decir que no tengo la apariencia de la existencia de dios, que esa apariencia no adolece de minimizadores, y que los argumentos en su favor en algún punto no son del todo convincentes. Esto ya me habilita de forma perfectamente racional y honesta a ser ateo, incluso si no tengo un argumento exitoso en contra de la existencia de dios, esto porque soy conservadurista fenoménico. 

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¹ Realmente recomiendo dicha entrada, es muy instructiva y resume perfectamente el Conservadurismo Fenoménico, además está escrita por Michael Huemer, uno de los proponentes principales de esta visión.
² Para defensas de la palusibilidad del Conservadurismo Fenoménico, se puede revisar Huemer (2006, 2007, 2013), McAllister (2024)

viernes, 26 de enero de 2024

La lámpara de Thomson: Principio de Razón Suficiente e Indeterminismo

 En la sección 1 presentaré la paradoja de la lámpara de Thomson y la respuesta de Paul Benacerraf a la misma. En la sección 2 reconstruiré el problema que tiene la respuesta de Benacerraf a la paradoja, en este caso, los problemas que hay a la luz del principio de razón suficiente (PRS). En la sección 3 mostraré que hay al menos un PRS desde el cual es verdad que la respuesta de Benacerraf violenta el PRS, pero que, sin embargo, hay buenas razones para rechazar tal PRS. A lo largo de la sección 4 mostraré un PRS bastante fuerte, pero, desde el cual, es falso que la respuesta de Benacerraf violente el PRS; argüiré que la paradoja puede ser entendida como un caso de una sustancia con poder causal indeterminista, y que un PRS respetable debe tolerar tales escenarios. Finalmente, en la sección 5 mostraré otros PRS desde los cuales no hay problemas con la respuesta de Benacerraf. La sección 6 son las conclusiones.

1. Contexto dialéctico: Thomson vs. Benacerraf.

Pensemos en una lámpara que posee solo dos estados: encendido y apagado. Encendamos la lámpara luego de 1 minuto. Ahora, apaguémosla luego de ½ minuto. Volvamos a encenderla luego de ¼ de minuto. Volvamos a apagarla luego de ⅛ de minuto. Así sucesivamente ad infinitum. Thomson(1954) ante este escenario se pregunta: ¿cuál es el estado de final de la lámpara luego de 2 minutos?

Thomson lo planteaba como una paradoja. La lámpara no puede estar encendida al final de la tarea, y esto porque cada vez que la lámpara fue encendida, siempre volvió a ser apagada. Tampoco puede ser apagado el estado final, porque cada vez que la lámpara fue apagada siempre volvió a ser encendida. Luego de dos minutos, la lámpara no puede estar ni encendida, ni apagada; pero debe estar encendida o apagada (después de todo, la lámpara tiene que estar en algún estado luego de 2 minutos). Thomson cree que tenemos una contradicción.

Pero, no tan pronto. Benacerraf (1962) demostró que el argumento de Thomson es falaz. Benacerraf escribe:

“De acuerdo a Thomson, la lámpara no puede estar encendida en t1 porque ha sido apagada después de cada momento en el que ha sido encendida. ¡Pero esto es solo verdad para los instantes anteriores a t1!  […] . Nada en absoluto se ha dicho sobre la lámpara después de t1. La única razón que da Thomson por la cual su lámpara no estará apagada en t1 son aquellas que se mantienen solo para los tiempos anteriores a t1. La explicación es simplemente que las instrucciones de Thomson no abarcan el estado de la lámpara en t1, aunque ellas nos digan cómo serán sus estados en cada instante entre t0 y t1 (incluyendo t0)”.

Lo que se intenta decir es bastante simple. Del hecho de que entre esos dos minutos la lámpara haya sido encendida y apagada una cantidad infinita de veces, y que cada vez que haya sido encendida haya vuelto a ser apagada (y viceversa); no se sigue que la lámpara no pueda estar encendida o apagada luego de 2 minutos. De aquí solo se puede concluir que antes de los 2 minutos la lámpara siempre se apagó luego de encenderse o se encendió luego de apagarse, pero lo que suceda luego de dos minutos no es algo que se vea imposibilitado por esta descripción, que solo nos narra lo que ocurrió antes de los 2 minutos.

Por lo tanto, la lámpara estará encendida o apagada al final de la tarea, y esto no se ve imposibilitado por el hecho de que antes de ese estado final haya habido infinitos estados previos de encendido y apagado. La lámpara, por lo tanto, al final de cuentas estará encendida o apagada, fin del problema.

2. Benacerraf vs. PRS

Las cosas, tristemente, no son tan sencillas. Pruss (2018) señala lo siguiente respecto a la respuesta de Benacerraf al problema inicialmente planteado por Thomson:

“Este es el comienzo de una solución, pero no es una solución completa. Después de todo, hay al menos alguna razón para creer en el Principio de Razón Suficiente (PRS) que sostiene que todo hecho contingente tiene una explicación. Pero en la solución de Benacerraf nada explica por qué la lámpara tiene el estado que tiene al final del escenario. Una solución que requiere negar el PSR tiene algún costo”. (Las cursivas son mías)

Pruss admite que la respuesta de Benacerraf disuelve las consecuencias contradictorias del argumento de Thomson, pero, aún así, esta solución no viene gratuitamente, hay un costo. En este caso, indica Pruss, no hay ninguna explicación a por qué la lámpara posee el estado final que posee luego de los 2 minutos. Esto, de ser verdad, violenta el PRS, el cual sostiene que toda proposición contingente tiene una explicación. Sin embargo, no hay nada que explique el estado final de la lámpara bajo las luces de Benacerraf. Pruss ha hecho este movimiento en su trabajo para motivar el finitismo causal, esto es, la idea de que nada puede tener un número infinito de causas. Escribe Pruss (2014):

“Ahora bien, si el finitismo causal es verdadero, tenemos una solución muy simple, que explica por qué la situación de la lámpara no puede suceder: no puede suceder, porque hace que el estado final de la lámpara tenga un número infinito de cambios en su historia causal.”

Para Pruss, la paradoja podría ser solucionada simplemente señalando que nada puede poseer un número infinito de causas, rechazando así la propuesta de Benacerraf.

3.  Cuando el estado final no posee explicación

3.1. PRS-Fuerte

No creo que Pruss tenga razón completamente, pero hay un punto en común, y es que sí que puede haber formulaciones del PRS desde las cuales la lámpara no posea ninguna explicación a su estado final. Pienso en la formulación, quizás más asociada a Leibniz, la cual señala que:

PRS-F: Toda proposición contingente p se obtiene en virtud de ser implicada-determinada por una proposición q, donde q implica-determina el que p sea el caso

Desde este principio de razón suficiente, toda proposición p posee una explicación q la cual determine a p. “Determinar” en este contexto hace referencia a la idea de que, dadas las descripciones que nos da q, podemos predecir p de forma completa. Es decir, que p se ve implicado, se ve necesitado, por q.

Por ejemplo, piénsese en este caso brindado por Smith (1994). Considérese la proposición:

p: “La tierra es un cuerpo en el sistema solar que se atrae gravitacionalmente al sol”

Tal proposición ve perfectamente determinada/implicada, y, por lo tanto, explicada, por una proposición tal como:

q: “todos los cuerpos en el sistema solar que se encuentren a alguna distancia del sol se atraen gravitacionalmente al sol”

Desde el PRS-F, la explicación a p puede ser la proposición q, y esto debido a que los datos y descripciones propiciadas por q implican y determinan perfectamente a p.

3.2. Razones para rechazar un PRS-Fuerte

Estoy de acuerdo que desde PRS-F, el estado final de la lámpara no se ve explicado en lo absoluto, y la solución de Benacerraf si adolece de estos males señalados con respecto al PRS.

No es difícil ver el por qué. Para que una lámpara como la de Thomson esté determinada a estar apagada (o encendida), debe haber un estado anterior desde el cual haya estado encendido (o apagado) y haya implicado/determinado el estado siguiente (en este caso, el de apagado -o el de encendido). Esto sucede durante todo el proceso. 

Imagen 1. En contextos normales con finitos estados de encendido y apagado, el estado final se ve determinado por el estado inmediatamente anterior. El estado inmediatamente anterior, bajo las instrucciones proporcionadas por la historia de la lámpara, implica lógicamente el estado final de la lámpara


Ahí yace el problema si es que queremos aplicar dicho análisis al estado final: no hay un estado anterior al estado final (luego de 2 minutos), antes del estado final un número infinito de eventos ocurrieron, y entre cada evento, siempre hay uno en el medio. Por lo tanto, ningún estado particular de la lámpara puede determinar de forma inmediatamente anterior el estado final de la lámpara, y esto porque no hay un estado particular inmediatamente anterior al estado final de la lámpara.

Imagen 2. En contextos con infinitos estados de encendido y apagado, no existe un miembro inmediatamente anterior para ningún integrante de la secuencia (para cada par de intervalos temporales, siempre existe un miembro en el medio. Esto aplica para el estado final, no existe un miembro inmediatamente anterior que pueda implicar lógicamente el estado final de la lámpara.

De esta forma, el estado final de la lámpara tiene que ser un evento indeterminista y no implicado por la descripción previa al estado final, y, evidentemente, tampoco puede ser explicado bajo el estándar del PRS-F, el cual, justamente, demanda explicaciones deterministas y de implicancia.

Hay algo curioso de esto, y es que seguramente lo dicho es algo que incluso el mismo Benacerraf hubiese aceptado. Así, ya en el paper original en respuesta a Thomson escribe:

“Ciertamente, la lámpara debe estar encendida o apagada en t1 [...] pero nada de lo que se nos dice implica cuál debe ser. Los argumentos que apuntan a que no puede ser ninguna de las dos cosas simplemente no tienen relación con el caso. Suponer que lo hacen, es suponer que una descripción del estado físico de la lámpara en t1 (con respecto a la propiedad de estar encendida o apagada) es una consecuencia lógica de una descripción de su estado (con respecto a la misma propiedad) en momentos anteriores a t1”

Es simplemente una consecuencia del argumento de Benacerraf que el estado final de la lámpara no se obtiene producto de una causa determinada, ninguno de los estados previos puede determinar el estado final (porque, para alguna hacerlo, debería ser el penúltimo estado anterior al final, y no hay tal estado). Es decir, el estado final se obtiene de forma no implicada e indeterminista.

Aceptaré esto. Lo que diré, es que un PRS que no puede tolerar que existan proposiciones que se obtienen fruto de eventos indeterministas y no implicados por eventos anteriores de manera lógica, es un PRS demasiado restrictivo.

Propondré 3 razones principales que me inclinan a concluir tal cosa:

Primero, la mecánica cuántica. Desde interpretaciones indeterministas de la mecánica cuántica, existen eventos que no se ven implicados por los eventos anteriores, de tal forma que no se puede determinar un estado final x a partir de sus predecesores y’s. Un ejemplo de esto puede ser un electrón que a través de un campo magnético puede moverse hacia arriba o abajo de manera no determinada por ningún evento previo del sistema. Otro ejemplo podría ser partículas virtuales que empiezan a existir dentro del vacío cuántico. Nada de lo dicho se ve implicado lógicamente o determinado por eventos previos (todas las descripciones previas son compatibles con varios resultados a la vez). Si un PRS no puede tolerar este tipo de escenarios, entonces yo considero que es una razón de peso para rechazar dicho PRS. Con esto no quiero decir que el proponente del PRS deba ser indeterminista con respecto a la mecánica cuántica, no, simplemente digo que no debe ser enemigo del indeterminismo cuántico (que es un gran costo).

Segundo, el libre albedrío. Si las acciones libres existen, estas no se ven implicada ni necesitadas por nada, tampoco determinadas por eventos previos a dichas acciones libres. En su lugar, son acciones que ocurren de forma aleatoria, y nada de lo que se dice previo a una puede condicionar de forma total y perfecta lo que uno elige libremente. Este tipo de pensamientos los tiene filósofos tales como W.L Craig (2017), por ejemplo:

“O consideremos declaraciones sobre las libres elecciones de la voluntad. No hay explicación del hecho de que Jones eligiera libremente llamar a su esposa. […] Porque una elección libre debe estar causalmente indeterminada por factores externos al propio agente”.

Tercero, que hay contraejemplos. Hay casos en donde tenemos explicaciones suficientes a proposiciones, pero que, sin embargo, sus explicaciones no implican lógicamente ni determinan tales proposiciones, pero que aún así no escatimamos en aseverar, de forma intuitiva, que sí son explicaciones a tales proposiciones.

Por ejemplo, considérese una explicación estadística. Si un cancerígeno causa cáncer el 12% de las veces, asumiendo que el 60% de las veces en las que se da el cáncer es de un tipo A, y el 40% de las veces en las que se da el cáncer es de un tipo B, estas probabilidades pueden satisfacer una proposición tal como:

“Juan tiene cáncer del tipo A”

O como:

“Pablo tiene cáncer del tipo B”

Si bien, ninguno de estos datos implica o determina que Juan o Pablo tengan cáncer de tipo A o B, aún así, entendemos que es una explicación perfectamente legítima a la idea de que el cáncer de tipo A o B se manifestó (la explicación sería que hay un cancerígeno que ataca el 12% de las veces, y que entre sus posibles efectos probabilísticos está el cáncer de tipo A o B).

O considérese el caso del Teísmo. Desde el teísmo clásico, dios no está sujeto a las leyes de la naturaleza, y, de hecho, él puede intervenir cuando lo desee en el mundo violentando estas leyes naturales. Ahora, piénsese en la proposición:

“La manzana cayó del árbol”

Una explicación a este hecho sería las leyes naturales que intervinieron en este suceso (véase, la gravedad), los datos de la manzana (véase, el peso), y los estímulos que recibió antes de caer. Todo eso, entendemos nosotros, explica este suceso. Sin embargo, contrario a lo que se puede creer, nada de esto implica o determina el que la manzana caiga del árbol; después de todo, todo esto se pudo haber dado, pero dios pudo haber decidido hacer un milagro y, pese a que todo esto sucediera, pudo haber hecho que la manzana no caiga.

Sería implausible, sin embargo, el sugerir que un teísta debe agregar en cada explicación mundana de cualquier hecho natural (véase, el que una manzana caiga de un árbol), una proposición tal como:

“y dios no ha hecho ningún milagro para evitarlo”

No. Entendemos que es una explicación más que satisfactoria y legítima para el teísta el citar simplemente las leyes naturales y las condiciones y descripciones naturales previas al suceso en el que la manzana se cae para haberlo explicado. Nada de esto determina o implica el que la manzana caiga del árbol, pero, aún así, lo entendemos como una explicación. Un PRS que niegue que esto es una explicación a tal hecho es, seguramente, un PRS falso.

Hay otros argumentos que también creo apoyan este punto. Específicamente, pienso en el argumento de la gran conjunción contingente, propuesto por van Inwagen (2014) -el cual creo que es un argumento decisivo en esta cuestión. Pero no entraré en detalles mayores al respecto y me daré por servido con las razones brindadas aquí.

Si lo dicho aquí es verdad, entonces, aunque desde PRS-F el estado final de la lámpara no posee explicación, pese a todo, tenemos un caso bastante fuerte en favor de rechazar PRS-F. ¿Qué otras opciones tenemos?

4. Despejando el misterio

4.1. Principio de la explicación lo suficientemente buena

Sobre esto está consciente filósofos como Alexander Pruss. Por eso, ellos entienden que un PRS tan restringido debe ser evitado. En su lugar, proponen un PRS tal como:

PRS-F*: Toda proposición verdadera p tiene una explicación q

El truco en esta formulación es entender a qué puede referirse uno cuando usa el término “explicación”. Mientras que en formulaciones más fuertes del PRS el término podría referir a una implicancia lógica que determine el que la proposición se obtenga, en este contexto lo que Pruss (2006refiere es una explicación para las proposiciones contingentes p desde q, donde q es una explicación si es que despeja el misterio lo suficiente, de tal forma que “[…] conociendo q […] no deja espacio racional para verse perplejo sobre por qué p se obtiene”. De esta forma, se distingue la explicación suficiente en dos formas:

“La palabra suficiente puede leerse de dos maneras diferentes: la razón dada puede ser lógicamente suficiente para el explanandum, o puede explicar suficientemente el explanandum.”

Pruss en otras ocasiones (2009) incluso ha decidido nombrar a su visión del PRS como el “Principio de la explicación lo suficientemente buena” -aunque por fines prácticos lo considera un PRS más. Esto es un avance debido a que ya no se entiende la explicación como una implicancia lógica determinante, sino de una forma mucho más laxa, simplemente como una forma de despejar el misterio sobre la proposición que se busca explicar.

En ese sentido, una explicación suficiente a la proposición “la cafetera está encendida” puede ser, simplemente, que “Juan presionó el botón de encendido de la cafetera”; dicha explicación no determina lógicamente (y ni siquiera nómicamente) que la cafetera tenga que estar encendida (la cafetera pudo haber fallado en encenderse por un problema eléctrico, quizás). Sin embargo, esto no socava la intuición aparente de que hemos explicado el porqué “la cafetera está encendida”. Cualquier misterio, entonces, sería trasladado al explanans (la proposición “Juan presionó el botón de encendido de la cafetera”), así es como uno podría preguntarse el por qué Juan presionó el botón de encendido de la cafetera. Pese a que no hay una determinación, tenemos una explicación lo suficientemente buena.

4.2. Sustancias, lámparas y otros eventos indeterministas

La descripción que se nos da en la lámpara de Thomson es la descripción de un resultado final que no se puede ver determinado por un evento inmediatamente anterior al estado final de la lámpara luego de 2 minutos, no por nada especial, simplemente porque tal evento no puede existir. De esta forma, la lámpara produce su estado final de forma indeterminista. Sí, es raro pensar en una lámpara indeterminista, pero eso es lo que se puede concluir dada la descripción que nosotros mismos hemos hecho (de por sí el caso de la lámpara es un escenario raro, pero ignoremos esto).

¿Aún así, tenemos una explicación para el estado final? A mi juicio, sí. Específicamente, creo que hay una explicación completamente legítima y aplicada en muchos otros casos de causalidad indeterminista, y es la explicación de la sustancia. El mismo Pruss la ha considerado en su propio trabajo (2006, p. 106).

No es demasiado difícil de entender en que consiste este tipo de explicación. Parece totalmente legítimo decir que una explicación a un evento causal x puede ser el que existe una sustancia con el poder causal (sea determinista o no) de producir E. Por ejemplo, piénsese en el metano, el cual cuando es expuesto a ciertas temperaturas puede explotar. Preguntarse por un hecho tal como el por qué el metano explota cuando es expuesto a ciertas temperaturas de calor, intuitivamente, se puede responder simplemente citando que el metano es el tipo de sustancia con el poder causal de explotar cuando es expuesta al calor, es una disposición que le es de suya.

Así, escribe Pruss:

“[…] el explanans es una sustancia diciendo que el explanans explica el explanandum en el sentido de que entendiendo el explanans nos permite entender por qué el explanandum ha tenido lugar. Dado que las proposiciones y las entidades mundanas pueden ser entendidas, esto permite que el explanans sea una sustancia. O uno puede intentar traducir la causalidad-agencial Airsotélica en una relación de explicación entre proposiciones. Uno puede intentarlo así diciendo que, si una sustancia x causa un efecto E, entonces la proposición de que x tiene ciertos poderes causales explica la proposición de que E haya ocurrido”. (2006)

A su vez, como lo expresa Pruss, no parece haber ningún tipo de restricción en que el poder causal E de una sustancia x tenga que ser solo determinista:

“No es requerido aquí que la causa completa deba necesitar lógicamente el efecto, simplemente que sea la causa completa. Y en casos paradigmáticos de causalidad de agentes, las que son las más interesantes instancias de causalidad de sustancias, el agente y sus poderes son la causa completa del efecto, sin que haya ninguna relación de implicancia”. (2006)

En ese sentido, y aplicándolo a eventos indeterministas menos controvertidos (en este caso, cuánticos), una explicación aceptable a la proposición:

“el electrón a través del campo magnético se ha ido para arriba”

Se explica citando que está en el poder causal del electrón el irse para arriba, que es un poder causal o disposición de dicha sustancia el hacer eso.

Todo esto parece ser una explicación adecuada al fenómeno cuántico anteriormente presentado (nota: Pruss también aplica un análisis similar a las decisiones libres). Aún así, cuesta ver por qué un análisis como este no aplica a la lámpara de Thomson. No es la primera vez que se hacen paralelismos entre casos de indeterminación cuánticos con la lámpara de nuestra historia. Swingrover (2022) también piensa algo similar cuando escribe:

“El infinitista tiene múltiples opciones para desarrollar una respuesta en el problema de indeterminación propuesto por la lámpara de Thomson sin tener que conceder la imposibilidad de infinitas supertareas. […] Uno puede garantizar que la indeterminación en discusión es ontológica en lugar de epistemológica, pero entonces apelar a la indeterminación cuántica como un ejemplo de una motivada, responsable y filosóficamente viable explicación no determinista de ciertos fenómenos físicos”

Esto, claramente, no es lo mismo que decir que la mecánica cuántica solventa el problema de la lámpara de Thomson, esto mismo señala Swingrover cuando escribe en una nota al pie:

“[…] esta estrategia no apela a la mecánica cuántica como medio para explicar o predecir el estado final de la lámpara después de dos minutos, sino, en su lugar, como evidencia de que no todas las indeterminaciones son obvias y categóricamente problemáticas”.

En este caso, Swingrover señala que no todos los casos de indeterminación son problemáticos, y que la lámpara podría ser uno de ellos. Yo lo que señalo, es que hay una explicación perfectamente inteligible y no veo por qué desde un PRS como el presentado durante esta sección no debería de poderse tolerar, en especial tomando en cuenta la explicación de la sustancia anteriormente citada.

Para explicitar, lo que yo señalo es que una proposición verdadera tal como:

“el estado final de la lámpara luego de 2 minutos es encendido (o apagado)”

Puede, plausiblemente ser explicado por:

“hay una lámpara con el poder causal de estar encendida o apagada”

Por supuesto, es extraño que una lámpara exprese sus poderes causales de forma indeterminista, pero esto es simplemente porque en contextos comunes las lámparas que observamos en nuestro día a día son lámparas con secuencias finitas, en donde el estado final puede ser implicado y determinado por el estado penúltimo, pero debemos recordar que la lámpara descrita por el mismo proponente de la paradoja no posee dicho estado penúltimo. En tal caso, no hay razón para pensar que debería comportarse como una lámpara común

4.3. Proposiciones contrastivas

Una proposición contrastiva es cualquiera del tipo “q en lugar de p”. Por ejemplo: “por qué el electrón se fue para arriba en lugar de abajo”. En ese sentido, quizás uno podría sentirse perplejo respecto al estado final de la lámpara por algún tipo de consideración contrastiva. Por ejemplo, si bien es cierto, uno podría estar de acuerdo con Benacerraf en el sentido de que el estado final de la lámpara debe ser el de encendido o apagado, y más aún, que efectivamente la lámpara estará encendida o apagada al final, aún así uno podría hacer cuestionamientos como los que sigue.

En el caso de que la lámpara esté apagada luego de 2 minutos, uno podría interrogar:

“¿por qué está apagada en lugar de encendida?”

En el caso de que la lámpara esté encendida luego de 2 minutos, uno podría interrogar:

“¿por qué está encendida en lugar de apagada?”

Este es el tipo de proposición contrastiva a la que se referencia. Pese a que uno pueda aceptar que la explicación indeterminista despeja algo del misterio del explanandum, se puede alegar que no se despeja todo el misterio del explanandum. Aún queda explicar por qué la lámpara está en el estado del que está en lugar de en el estado alternativo relevante.

En este sentido, lo que yo diré, es que me siento cómodo con el análisis que ha dado Alexander Pruss en sus escritos en lo que respecta a las proposiciones contrastivas, y cómo no requieren de explicaciones ulteriores a la explicación de una conjunción del tipo “q & ~p”.

En resumen, una proposición contrastiva del tipo “q en lugar de p”, en su forma más básica y formal, es simplemente una del tipo “q &~p”. Es decir, no es más que una conjunción de dos proposiciones, una afirmada y otra negada. Si bien es cierto, nosotros usamos el término “en lugar de…”, realmente no hay una naturaleza contrastiva en la proposición más allá de esa conjunción.

Esto lo expresa Pruss (2009) cuando señala:

“[...] cuando hacemos una afirmación contrastiva [...] Estamos afirmando una proposición con un "y". . . no” conectivo verdad-funcional, por ejemplo, que el electrón subió y no bajó, y llamando la atención del oyente sobre el contraste entre las dos afirmaciones unidas por el conectivo verdad-funcional. La proposición afirmada, sin embargo, no es de naturaleza contrastiva y puede explicarse directamente

[...]

Entonces, si la proposición r se expresa como “q en lugar de p se cumple”, entonces, necesariamente, r se cumple si y sólo si q & ~p. Creo que lo más sencillo es suponer que r es en realidad la misma proporción que q & ~p.”

Esto se puede ver en el hecho simple de que una proposición contrastiva del tipo “q en lugar de p” es verdadera, si y solo si, la conjunción “q & ~p” es verdad. Son, en términos proposicionales, equivalentes. Ese es un punto sumamente relevante, dado que el PRS esquematizado hasta ahora solo pide explicaciones para las proposiciones.

Si ese es el caso, entonces la explicación a una proposición contrastiva es directa. Ante una explicación del tipo q & ~p, todo lo que se debe explicar es por qué es el caso que q se da, y ante esto, mostrar que el hecho de que q se da es incompatible con el que se de p a la vez. Por ejemplo, ante una incógnita tal como:

“¿por qué el electrón se fue para abajo en lugar de arriba?”

Se podría responder apelando a explicar el por qué es el caso de que se fue para abajo, en este caso, se puede apelar a que el electrón posee el poder causal de irse para abajo. Realizada la explicación, se aprecia que el hecho de que se haya ido para abajo es incompatible con el que se haya ido para arriba (no se puede ir para abajo y para arriba a la vez). Esto es suficiente para explicar la conjunción q & ~p.

De la misma forma, en el caso de la lámpara, ante la interrogante de por qué está apagada (o encendida) en lugar de encendida (o apagada), la respuesta, considero, puede ser simplemente apelar a que el estado final de la lámpara es un efecto indeterminista, y que está apagada en lugar de encendida (o viceversa), simplemente porque no es compatible con el estar apagada el que también esté encendida (o viceversa), si está apagada (o encendida) no estará encendida (o apagada). Son estados mútuamente excluyentes. Considero que eso es satisfactorio, no puede ser que la lámpara esté encendida y apagada a la vez, esa es una explicación legítima si es que todo lo que hay que explicar es una conjunción del tipo "q & ~p".

5. Otros PRS’s

Todo esto ha ido orientado a analizar la paradoja desde un PRS relativamente fuerte (aunque no un PRS-F). Pero, es honorario de mención y se debe señalar, que hay otros principios de razón suficiente que no se ven violentados en lo absoluto y de forma incontrovertida por la respuesta de Benacerraf a la paradoja de Thomson, y, por lo tanto, no tenemos problemas.

5.1. Razones suficientes qua posibles

Esta presentación del PRS la he abordado en otro post, me parece sumamente plausible y la considero una visión totalmente respetable desde la cual aproximar la lámpara de Thomson. Este PRSP se encuentra en Pruss (2004) de la siguiente manera:

PRSP: Toda proposición verdadera p tiene una explicación si es que p posiblemente posee una explicación.

Lo que señala este PRS, es que, para que una proposición p posea una explicación actualmente, debe poseer una explicación en algún mundo posible. Por ejemplo, la proposición p que dicta que "mi perro es marrón" tiene una explicación posible; en algún mundo posible hay algún tipo de razón suficiente que esclarezca por qué mi perro es marrón (quizás el que sus padres también hayan sido marrones). Si esto es así, p posee una explicación en este mundo actual, según el PRSP. Por supuesto, no tiene por qué ser la misma explicación en todos los mundos posibles (quizás en el mundo actual mi perro es marrón por alguna razón diferente a la que lo es en algún otro mundo posible); lo único que se señala, es que, si hay una explicación posible, hay una explicación actual, todo esto para cada proposición verdadera.

El PRSP fue diseñado para lidiar con problemas comunes del PRS, por ejemplo, los problemas del indeterminismo, el libre albedrío, y otros argumentos más rebuscados como el de la gran conjunción contingente de van Inwagen (que se abordaron más o menos en la sección 3). Todos esos problemas se ven despejados desde esta formulación.

Más aún, mi punto aquí es que uno puede analizar la lámpara de Thomson y notar que no hay violación alguna a este PRSP. En este caso, siguiendo a Benacerraf, si la lámpara está encendida o apagada al final de la supertarea, se puede señalar, es simplemente una proposición verdadera que no posee una explicación posible en ningún mundo posible. Y dado que no posee una explicación posible en ningún mundo posible, no posee una explicación en el mundo actual. Por lo tanto, pese a que es una proposición contingente sin explicar, no es problemático este hecho, debido a que solo se requieren explicaciones para las proposiciones contingentes que posiblemente poseen explicaciones. A mi me parece un movimiento perfectamente legítimo y este me resulta un PRS modesto y eminentemente plausible sin ser ad hoc.

5.2. Razones suficientes qua seres existentes

Otra forma popular de entender el PRS es, no basado en proposiciones sobre hechos, sino, en su lugar, basado en proposiciones sobre seres existentes. En este caso, todo lo que requiere explicación son las cosas que existen en el mundo. William Lane Craig (2008) formula una versión muy popular de este principio de la siguiente forma:

PRS-S: Todo lo que existe tiene una explicación de su existencia, ya sea en la necesidad de su propia naturaleza o en una causa externa.

En esta perspectiva, lo que requiere explicación, son los seres o cosas existentes (por ejemplo, las sillas, las mesas, los automóviles, los humanos, etc.). Nada puede empezar a existir o existir sin una causa de su existencia, todo requiere una explicación, ya sea en virtud de su naturaleza (en el caso de que sean necesarios) o por una causa externa (en el caso de que sean contingentes).

Otra visión similar ha plasmado Swinburne (1993) con su propia formulación:

PRS-S*: Todo suceso tiene sustancia como causa parcial o total.

Apelando a que nada sucede sin que exista una sustancia haciendo que sea el caso que tal suceso ocurra (por ejemplo, el hecho de que tenga 3 crayones rojos en mi escritorio ocurre porque una sustancia, a saber, un humano, ha hecho que sea el caso que tenga 3 crayones rojos en mi escritorio).

Rasmussen (2011) ha formulado una visión incluso más modesta de esta visión del PRS, en su caso escribe:

PRS-S**: Normalmente, las cosas que comienzan a existir pueden tener una causa de su existencia.

Sin embargo, desde todas estas formulaciones del PRS, se puede señalar, no hay ningún tipo de cosa, o ser o sustancia existiendo sin causa alguna dentro de la historia de la lámpara de Thomson. Nada de lo que existe lo hace sin razón alguna. Después de todo, lo que está en juego es el estado final de la lámpara, y si este posee explicación o no, pero la lámpara misma no es algo que se discuta como una cosa no-creada o que apareció espontáneamente ex nihilo (seguramente habrá ingenieros y técnicos chinos por detrás de la fabricación de la lámpara). Por lo tanto, nada de lo visto implicaría violentar estos PRS, los cuales también son plausibles y tienen sus méritos.

6. Conclusiones

Se analizó el problema de la lámpara de Thomson y se defendió la solución de Benacerraf. La mayoría de autores contemporáneos considera que Benacerraf refutó exitosamente a Thomson (Manchak & Roberts, 2022), sin embargo, las cosas se complican si es que, como señala Pruss, esto violentara el PRS. Lo que yo argumenté, es que hay un PRS sumamente plausible y fuerte que no es violentado por dicha solución, y se puede apelar a una explicación no menos plausible que para otros fenómenos indeterministas. Finalmente se mostraron otros PRS varios desde los cuales, de forma incontrovertida, no se ven dañados por el caso presentado por Thomson (uno de ellos sumamente plausible, véase 5.1). Considero que esto motiva el no aceptar el finitismo causal descrito (véase 2) como solución a la paradoja, y en su lugar, seguir trabajando en las paradojas del infinito.

miércoles, 3 de enero de 2024

PRS Restringido

 Me parece muy interesante esta versión restringida del Principio de Razón Suficiente (PRSR):

PRSR: Si p es una proposición verdadera, y p posiblemente tiene una explicación, entonces p tiene una explicación

Explicación: Tomemos alguna proposición p. Si es el caso que p, en algún mundo posible, posee una explicación, lo que PRSR señala, es que p tiene una explicación en el mundo actual. La proposición "mi perro es marrón" tiene una explicación posible, en algún mundo posible hay algún tipo de razón suficiente que esclarezca por qué mi perro es marrón (quizás el que sus padres también hayan sido marrones). Si esto es así, p posee una explicación en este mundo, según el PRSR

Por supuesto, no tiene por qué ser la misma explicación en todos los mundos posibles (quizás en el mundo actual mi perro es marrón por alguna razón diferente a la que lo es en algún otro mundo posible); lo único que se señala, es que si hay una explicación posible, hay una explicación actual, todo esto para cada proposición verdadera. 

Ventajas: Al ser un principio modesto, evita varios contraejemplos que usualmente se presentan al PRS. 

Por ejemplo, desde PRSR, se evita la usual objeción basada en el libre albedrío, para muchos (por ejemplo, William Lane Craig), las acciones libres no poseen explicación alguna más allá de la deliberación espontánea de los agentes. Esto no es un problema para el PRSR, dado que este principio admite que dichas acciones no posean explicación posible, y, por lo tanto, no se requiere que actualmente la tenga. 

Otro caso, es el de la mecánica cuántica. Para muchos, la probabilidad indeterminista en la cuántica supone un problema para el PRS común. Por ejemplo, el que un electrón a través de un campo magnético pueda irse a arriba o abajo sin una causa que determine su accionar, parecería no poseer explicación alguna. No es problema desde el PRSR, dado que desde este principio se puede señalar que un evento indeterminista en el que X puede producir A o B por probabilidad no atribuida a causas previas, podría simplemente no tener explicación posible, y entonces, no se requiere una explicación actual para dicho evento. 

Hay algunas otra ventajas pero lo dejaré aquí por ahora. 

viernes, 8 de diciembre de 2023

La paradoja del mentiroso y la venganza

1. La paradoja del mentiroso

Esto es un clásico. Considérese la siguiente proposición, llámese proposición (1), la cual estipula lo siguiente:
(1): "(1)" es falsa
¿(1) es verdadera o falsa? Por un lado, si es verdadera, entonces lo que enuncia esta es verdad, por lo tanto es falsa -eso es lo que enuncia (1). Por otro lado, si es falsa, entonces se cumple su enunciado -el cual afirma que es falsa, por lo tanto (1) es verdad. Esta es la conocida paradoja del mentiroso, tenemos una contradicción.

2. Venganza

El mentiroso siempre vuelve a por la venganza. Uno podría intentar resolver la paradoja señalando que no es posible auto-referecia, es decir, que no es posible que una proposición se refiera a si misma, o que no es posible que su valor de verdad dependa del contenido de la misma proposición. Sin embargo, considérese esto:
(2a): "(2b)" es verdad
(2b): "(2a)" es falso

Aqui no tenemos auto-referencia, (2a) refiere a (2b) y viceversa. No obstante, tenemos una contradicción. Si lo que dice (2a) es verdad, entonces (2b) es falso. Sin embargo, (2b) dice que (2a) es falso, por lo tanto (2a) es falso; pero si (2a) es falso, entonces (2b) es verdad... y así se puede continuar. La solución anterior no va a servir, porque se puede reconstruir la paradoja sin auto-referencia e igual obtener una contradicción.

Otro podría tratar de rechazar la bivalencia de verdad en las proposiciones, es decir, señalar que hay proposiciones verdaderas, hay proposiciones falsas, y hay proposiciones que son ni verdaderas ni falsas. El mentiroso seria entonces un caso de una proposición que es ni verdadera, ni falsa (sino un tercer valor). ¿Esto ayuda? Considérese: 

(3): "(3)" no es verdad
(4): "(4)" es falsa, o ni verdadera ni falsa

Si (3) es verdad, entonces lo que establece es verdad, por lo tanto es falsa o ni verdadera ni falsa. Si (3) es falsa o ni verdadera ni falsa, entonces es verdad que (3) no es verdad, y por lo tanto es verdadera. El mismo problema ha vuelto a surgir. Lo mismo ocurre con (4). 

La misma suerte correría si agregamos un cuarto, quinto o cualquier valor extra. Por ejemplo:

(5) "5" es falso, o ni verdadero ni falso, o un cuarto valor

Quizás alguien podría querer señalar que el enunciado del mentiroso no tiene valor de verdad porque contiene una falsa presuposición; la de que hay una proposición expresada en la paradoja. Para esta estrategia se debe aprender la distinción entre lo que una proposición asevera, y entre lo que una proposición presupone. Por ejemplo, de la proposición:

(6) El rey de Estados Unidos es tonto  

dicho enunciado no asevera que hay un rey de los Estados Unidos, solo presupone que lo hay, y dado que es una presuposición falsa, no podemos evaluar el valor de verdad de dicha proposición (no es ni verdadero ni falso el que el rey de los Estados Unidos sea tonto). De la misma forma, la paradoja del mentiroso no tiene valor de verdad porque un enunciado falso, se puede decir, es sinónimo de que la proposición expresada por tal enunciado es falsa, pero que aquí no hay proposición expresada, solo presupuesta. Sin embargo, considérse:

(7) "7" es una proposición, y es falsa

En este caso no se presupone nada, se asevera explícitamente que (7) es una proposición. El asunto cambia, dado que cada vez que uno asevera algo que es falso (y no solo lo presupone), su valor de verdad es falso, no indeterminable (compárese: "El rey de Estados Unidos existe y es un tonto" no es indeterminable ni carente de valor de verdad, es simplemente falso). Por lo tanto (7) tendría que ser falso, y se vueve a la contradicción, porque pasaría a ser verdadero, y luego falso, y así. 

3. Conclusiones

¡Venganza!  

sábado, 2 de diciembre de 2023

Finitismo Causal vs Finitismo Dependencial

Expondré un argumento en contra del finitismo causal¹, un argumento el cual su veracidad es independiente de si el finitismo causal tiene o no el poder explicativo para solucionar las paradojas que dice solucionar. Lo haré de la forma más clara y sencilla posible, valiendome de ejemplos. En 1 expondré los términos claves, en 2 el argumento y en 3 las justficaciones a las premisas del argumento.

1. Términos clave

1.1. Compañeros en culpa

Hay un estilo de argumentación conocida como companions in guilt, su traducción literal sería “compañeros en culpa”. Esto es, de forma simplificada, lo que sigue². Dada una proposición P que rechaza un individuo x, uno puede señalar otras proposiciones Q, R, S, etc., las cuales x sí acepta, y ante eso inferir que las similitudes que existen entre P con Q, R, S, etc., implica que, si x rechaza P, eventualmente también debe rechazar Q, R, S, etc., y esto debido a que las razones por las cuales rechaza P son aplicables también a Q, R, S, etc., generando en x una razón para aceptar P si es que acepta Q, R, S, etc.

Por ejemplo, si yo rechazo el consumo de pescado (y solo de pescado) debido a que esto implica causar un porcentaje determinado de contaminación ambiental a la hora de su producción, eventualmente también debería dejar de consumir carne de otros animales, y esto debido a que a la producción de otros animales también causa un porcentaje determinado de contaminación ambiental en su producción. Esto no refuta mi argumento, en su lugar, me demuestra que sus alcances son inadvertidos por mí, y si esto me resulta indeseado, cuenta como una razón, al menos para mí, para abandonar mi argumento.

1.2. Finitismo causal.

El finitismo causal es la postura filosófica que señala que nada puede tener un número infinito de causas.

Finitismo causal: nada puede tener un número infinito de causas

Una forma de violar el finitismo causal es mediante una cadena causal infinita. Piénsese en un número infinito de causas una tras otra, tal como se ilustra en la Imagen 1. El finitismo causal nos dice que esto es imposible. Un ejemplo puede ser un pasado infinito, si el pasado fuera infinito habría una cadena causal infinita.

Imagen 1

Otra implicancia del finitismo causal es que nada puede depender de un número infinito de causas, como se ilustra en la Imagen 2. En este caso, hay un número infinito de causas independientes que, conjuntamente, colaboran para que un efecto determinado ocurra. 

Imagen 2

Un ejemplo de lo anterior podría ser un pelotón de fusilamiento. Digamos que van a ejecutar a un rehén, y digamos que hay infinitos soldados con infinitas balas. El finitismo causal nos señala que es imposible que la muerte de dicho rehén dependa de un número infinito de causas, es decir, que realmente no pueden colaborar en dicha muerte infinitas balas, y esto debido a que eso implicaría un efecto que dependería de infinitas causas para su ocurrencia colaborando conjuntamente. 

1.3. Finitismo dependencial

El finitismo dependencial es la postura filosófica que señala que nada puede depender de infinitas cosas.

Finitismo dependencial: nada puede depender de un número infinito de cosas

Es parecido al finitismo causal, sin embargo, es más amplio que este. Si bien una forma de dependencia es la causalidad, no todas las formas de dependencias son causales.

Por ejemplo, piénsese en un humano. Para que un humano exista depende de la causa que lo trajo a existir, esto podría ser el espermatozoide fertilizando al óvulo en el momento de la concepción, esto es un tipo de dependencia, dependencia causal. Pero también hay otro tipo de dependencia, y es que para que un humano exista en cualquier momento, su existencia depende de las células vivas que lo conforman; si bien las células no causaron al humano, el humano depende de sus células. Aquí observamos dependencia causal, pero también dependencia de otro tipo, en un sentido más general.

Por motivos discursivos, entendamos dependencia como:

Dependencia: si x depende de S, entonces si S no se da, x tampoco se da

Otros ejemplos pueden ser, por ejemplo, el que tenga un six pack de gaseosas ahora depende de la cantidad de gaseosas juntas que poseo, el que me duela el pie depende de las conexiones neuronales en la fibra-C, etc.

2. El argumento

Entonces, el argumento, el cual está diseñado al estilo de compañero de culpa, es el siguiente:

P1: Si el finitismo causal es verdadero, entonces el finitismo dependencial es verdadero

P2: El finitismo dependencial no es verdadero

C: El finitismo causal no es verdadero

Cada premisa requiere justificación, aunque P2 es la más polémica.

3. Justificando las premisas

3.1. Primera premisa

Es difícil pensar en por qué las cadenas causales deberían ser finitas, y no las cadenas dependenciales, sobre todo si tomamos en cuenta que las cadenas causales son un tipo de dependencia, y un tipo de dependencia que además comparten las mismas propiedades formales con la dependencia en general -véase la irreflexibilidad, la intransitividad y asimetría. ¿Qué haría tan especial a la causalidad (que ya es un tipo de dependencia) de otros tipos de dependencia?

Además, si lo pensamos bien, si fuese posible infinitas cadenas de dependencia, es plausible pensar que eso implica que en dichas cadenas de dependencia haya infinitas interacciones causales también. Por ejemplo, tomando el clásico argumento de la contingencia, si un estado de eventos puede explicar a otro, y a su vez este a otro, y así ad infinitum; entonces debería también ser posible que en dichos infinitos estados de eventos existan causas que se relacionen con otras causas en otros estados de eventos; dado que hay infinitos estados de eventos, habrían infinitas causas interactuando con otras en cada estado de evento (Por ejemplo, podría imaginarse infinitos estados de eventos dependientes unos de otros en donde haya objetos -pelotas de billar, quizás- que mantienen relación causal unas con otras durante toda la eternidad. Es prima facie plausible señalar que, si hubiera infinitas dependencias en este caso, sería posible tener infinitas causas). La premisa 1 es relativamente poco controvertida.

3.2. Segunda premisa

La segunda premisa -más discutible a mi parecer, se ve motivada por las siguientes complicaciones, las primeras dos relevantes para el teísta, y las segundas también para los no-teístas

(i)                  Complicaciones con la omnisciencia (para el teísta)

(ii)                Complicaciones con la omniracionalidad (para el teísta)

(iii)               Complicaciones con el espacio-tiempo continuo

(iv)               Complicaciones con el realismo matemático

Resumiré cada uno de los puntos.

(i) Si el finitismo dependencial fuera cierto, esto traería problemas para la omnisciencia. Piénsese en el conocimiento de dios de las proposiciones verdaderas. Es plausible que haya infinitas proposiciones verdaderas, que dios debería de conocer. Por ejemplo

    • 1+1 = 2
    • 2+ 2 = 4
    • 4+4 = 8
    • 8+8 = 16, o, el sol es amarillo
    • 16+16 = 32, o, el sol es amarillo
    •  ….

En este caso, el problema surge debido a que, de ser así, el conocimiento de dios de dichas proposiciones verdaderas depende de infinitas proposiciones verdaderas. Es muy difícil negar esto, si yo conozco una proposición verdadera, el que yo conozca que dicha proposición es verdadera depende de que dicha proposición sea verdadera. Lo mismo en el caso de dios. Por lo tanto, el finitismo dependencial, de ser cierto, implicaría que dios no puede conocer todas las proposiciones verdaderas, cosa que no es propia de un ser omnisciente. Es así que, para preservar la omnisciencia, uno debería poder aceptar que el finitismo dependencial es falso.

Quizás, siguiendo la Imagen 3, uno podría querer escapar de dicha consecuencia imaginando que el conocimiento de dios no depende de infinitas proposiciones verdaderas, sino que cada conocimiento individual depende de cada proposición verdadera.

Imagen 3

En este caso, cada proposición conocida K depende de que dicha proposición sea verdadera en un t1, t2, t3, etc. Esto, se diría, no sería análogo a una dependencia tal como se ve en la Imagen 2, la cual, si es una dependencia real, en ese caso de causas. Sin embargo, esto tampoco ayuda demasiado y se puede apreciar el por qué en la imagen 4:

Imagen 4

La Imagen 4 representa el conocimiento de la conjunción de todas las proposiciones verdaderas K que conoce dios (1+1 = 2, y 2+2= 4, y 4+4 = 8,... etc.), conjugándose en una única proposición K, la cual está arriba de todas en la Imagen 4. Dicha conjunción depende de las proposiciones que está conjugando. Por lo tanto, el conocimiento de dios de dicha proposición de conjunción dependería de infinitas proposiciones, violentando el finitismo dependencial³. Si se quiere mantener la omnisciencia, el finitismo dependencial debe ser falso, motivando la segunda premisa.

(ii) Si dios creo este mundo, dado que él es omniracional, lo hizo por infinitas razones, es decir, su decisión depende de infinitas razones las cuales evaluó y decidió, en base a dichas razones, crear este mundo. Por ejemplo, si el futuro es eterno -como garantizan los teístas- entonces cada bien futuro es una razón que dios mismo evaluó a la hora de crear este mundo.

Esto violenta el finitismo dependencial, dado que esto trae la consecuencia de que, la decisión de dios de crear este mundo, digamos decisión K, depende de infinitas razones p1, p2, p3, p4, etc., las cuales fundamentan su acto creativo K; dicho acto depende de sus motivaciones, es lo que un ser totalmente racional haría. Entonces, si el finitismo dependencial es verdadero, dios no puede basar su acto creativo en infinitas razones, cosa que es implausible para el teísta. Por lo tanto, para mantener la omniracionalidad, se debe de negar el finitismo dependencial, motivando la segunda premisa.

(iii) Si el espacio-tiempo es continuo, es decir, infinitamente divisible, esto violenta el finitismo dependencial. Por ejemplo, imagínese una bola de billar rodando desde un punto A hacia uno B, como se ve en la Imagen 5.

Imagen 5

Si el espacio es divisible, entonces el recorrido de A hacia B implica recorrer por infinitos lugares entre A y B. Lo mismo con el tiempo, si el tiempo es infinitamente divisible esto implica que la bola de billar debe recorrer infinitos eventos desde A hacia B. En ambos casos, la travesía de la bola de billar de A hasta B depende de infinitas cosas, esto hace que quien acepta el espacio-tiempo continuo debe también rechazar el finitismo dependencial, motivando la segunda premisa.

(iv) Si algún tipo de realismo matemático es verdadero, entonces los números existen. Por lo tanto, un conjunto de objetos matemáticos que contenga infinitos miembros depende su existencia de infinitas cosas. Piénsese en el conjunto de todos los números naturales:

N = {1, 2, 3, 4, 5…}

La existencia del conjunto N, al estar fundamentada en sus miembros, dependería de infinitos números naturales 1, 2, 3…, lo cual implica, nuevamente, una dependencia de infinitas cosas. Para adoptar tal visión no es necesario ser un platonista matemático, simplemente se requiere ser realista matemático y pensar que existen números (quizás como ideas en la mente de dios, no necesariamente como objetos necesarios aespaciales, atemporales e independientes de la mente). Es decir, se requiere solamente que algún tipo de realismo matemático sea cierto. 

La discusión, claramente, es muy extensa y es controvertido si algún tipo de realismo matemático es correcto, pero el punto es que quien adopte esto se debe ver motivado a rechazar el finitismo dependencial, motivando la segunda premisa. 

4. Conclusiones

Si el finitismo causal es verdadero, entonces el finitismo dependencial es verdadero. Pero, dado que el finitismo dependencial no es verdadero, se sigue que el finitismo causal tampoco lo es. La falsedad del finitismo dependencial se justifica a través de las cuatro razones exploradas que, tanto teístas como no-teístas, pueden evaluar y verse motivados a aceptar. Dada las complicaciones que genera el finitismo dependencial con la omnisciencia divina, la omniracionalidad, el tiempo continuo y el realismo matemático, se puede decir que al menos se tiene un argumento a considerar y pesar en la balanza a la hora de unirse al bando del finitismo causal si es que este implicara el finitismo dependencial.

__________________________________________________________

 ¹ Este argumento es originalmente presentado por el filósofo Joe Schmid, lo desarrollaré de la forma en la que él lo expone, aunque haré precisiones cuando lo crea conveniente. 

² Es simplificada esta explicación porque también puede usarse para proposiciones que uno no rechaza (e incluso que acepta). Pero para la exposición es suficiente.

 ³ También se puede complicar esto con el conocimiento de dios de las cosas que sucederán si es que el futuro es infinito. Si el futuro es infinito -cosa que los teístas suelen dar por hecho, dios conoce todas las verdades que ocurrirán, por lo tanto, su conocimiento del futuro infinito depende de infinitas verdades futuras.

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