Qué es el realismo modal
El realismo modal es la tesis según la cual proposiciones tales como existe un mundo posible en donde Hitler gana la segunda guerra mundial, refiere no a objetos abstractos o conjuntos de sentencias semánticas. En su lugar, refieren a mundos concretos, tan reales como este, los cuales existen de manera tan vívida y exacta como en el que vivimos actualmente. Así, cuando uno desea hacer cuantificaciones modales de re, o sobre los individuos, tales como: John F. Kennedy pudo no haber sido asesinado, Mandela pudo haber sido malo, o es posible que Aristóteles hubiese nacido en Roma, refieren a individuos tan reales como tú y yo, aquí y en este preciso instante, quienes existen de la misma manera -hago énfasis: de la misma manera, en la que tú y yo existimos. De este modo, si crees que es posible que exista un mundo posible en donde los burros hablen, o en donde las gallinas vuelen, o en donde la reina de Inglaterra siga viva en el año 2023, a lo que se comete el realismo modal, es a la tesis de que esto refiere a que existe un mundo posible en donde, realmente, los burros hablan, las gallinas vuelan y la reina de Inglaterra sigue viva. No hablamos solo de ideas de la mente u objetos abstractos sin poder causal, hablamos de mundos concretos y reales, como este.
Es una locura a primera impresión, pero es una idea que ha persuadido a mentes de la talla de David Lewis. Para un análisis más detallado, revisar aquí.
La teoría de la contraparte
David Lewis, quien en vida fue el principal proponente del realismo modal, escribe en On the Plurality of Worlds:
Podríamos decir que cuando 'posiblemente' se adjunta a fórmulas abiertas, es un cuantificador no solo sobre los mundos sino también sobre las contrapartes de otros mundos de los individuos de este mundo; de modo que Humphrey satisface 'posiblemente x gana' sí y si, para algún mundo W, para alguna contraparte de Humphrey en W, esa contraparte satisface 'x gana' en W. La satisfacción de 'x gana' por la contraparte no es problemática. (1986, pág. 9-10)
Lo que señala la teoría de la contraparte, es
que cuando alguien señala algo como Hitler pudo haber ganado la segunda guerra
mundial, refiere a que esto es verdad en virtud de la existencia de una
contraparte de Hitler que existe real y concretamente, pero quien no es Hitler,
en su lugar, es un individuo numéricamente distinto
a Hitler, pero que es muy parecido a él (de forma similar a un gemelo nuestro exacto, o un clon). De esta forma es como las proposiciones modales de re funcionan según el realismo modal Lewisiano.
La objeción Kripkeana
La objeción más común ha sido la muy extendida Humphrey’s Objection (la objeción de Humphrey, al español). Saul Kripke la formula en Naming and Necessity:
Por lo tanto, si decimos 'Humphrey podría haber ganado las elecciones (si tan solo hubiera hecho tal y cual cosa), no estamos hablando de algo que podría haberle sucedido a Humphrey sino a alguien más, una "contraparte"". Sin embargo, A Humphrey no podría importarle menos si alguien más, sin importar cuánto se pareciera a él, hubiera resultado victorioso en otro mundo posible. Así, la visión de Lewis me parece aún más extraña que las nociones usuales de identificación transmundial a las que reemplaza. (1980, pág. 45)
Lo que intenta señalar esta objeción, es que
las contrapartes que presupone el realismo modal Lewisiano, no capturan adecuadamente
las actitudes modales que tenemos respecto a las posibilidades de re.
Hay, quizás, dos formas de entender la objeción Kripkeana. (i) La primera, es que cuando X representa adecuadamente una propiedad modal y sobre F, F se preocupa o le importa en algún sentido sobre X. En el caso de Humphrey, dado que él no se preocupa de ninguna forma por su contraparte respecto a si gana o no la elección, entonces dicha contraparte no representa adecuadamente las propiedades modales de Humphrey. (ii) La segunda, es que, si un individuo X representa adecuadamente una propiedad modal y sobre F, entonces X y F deben ser numéricamente idénticos. Dado que X y F desde la misma teoría de la contraparte supone desde su génesis que la contraparte de Humphrey es numéricamente distinta a Humphrey (es otro individuo, aunque muy similar a él), se sigue que esta no representa adecuadamente sus propiedades modales y.
Como curiosidad, la objeción al estilo
Kripkeana ha sido formulada recientemente por Enric Gel, quien administra el famoso canal de youtube Adictos a la Filosofía, en un vídeo en donde abordaba críticamente el realismo
modal de Lewis -quien, por lo que aprecio en el vídeo, aparenta inclinarse más por la primera interpretación.
La objeción Kripkeana no es convincente
No sé si alguna objeción de este estilo, en la
que se señale que el realismo modal no explica adecuadamente las propiedades
modales, sea exitosa. Es una cuestión que está abierta para mí. Lo que sí creo,
es que ninguna de estas objeciones previamente descritas es persuasiva.
Empezando por la segunda interpretación, lo que
puedo decir es que se representa de forma poco adecuada el realismo modal de
Lewis. Para ver esto, se debe comprender la distinción entre el referente
de una proposición, y las condiciones según las cuales dicha proposición
es o no verdad. Lo único que el realista moral necesita precisar, es que esto
segundo no requiere de una relación de identidad numérica con el referente de la
proposición.
Aparenta ser muy plausible dicha idea.
Consideremos la siguiente proposición:
Martin Luther King es muy amado
entre afroamericanos
En dicho caso, el referente de la proposición
es Martin Luther King, después de todo es una proposición que predica algo de
él. Sin embargo, aquello que hace verdadera tal proposición, es si,
efectivamente, es muy amado entre afroamericanos. No obstante, para ver esto,
tenemos que recurrir a algo externo a Martin Luther King, en este caso,
a los afroamericanos que lo aman, y que claramente no son Martin Luther King,
por lo que no mantienen ninguna relación de identidad con él.
Lo mismo sucede con el realista modal. Tomemos
la proposición
Humphrey pudo haber ganado las
elecciones
En este caso, el referente de dicha proposición
es Humphrey mismo, el que alguna vez pasó por el mundo en el que estamos
nosotros situados actualmente. Sin embargo, desde la óptica del realismo moral,
aunque Humphrey es el referente de nuestra proposición, la posibilidad de que
él haya podido haber ganado las elecciones se debe a su contraparte. La
contraparte no es Humphrey, es alguien similar a él, evidentemente, pero esto
no implica que el referente de la proposición anteriormente descrita no sea
Humphrey, esto es justo lo que tendríamos que esperar si el realismo modal y la teoría de la contraparte fueran ciertos.
El error yace en que, ante la proposición
anterior, uno sitúa el referente y el significado en la contraparte de
Humphrey, y ahí analiza la proposición, buscando ver su valor de verdad. Lo que
sucede, es que uno al hacer esto no tiene herramientas para hacer verdadera la
proposición anterior, en su lugar, más bien una como:
La contraparte de Humphrey ha ganado
las elecciones
En donde el referente es la contraparte de
Humphrey y lo que hace verdadera la proposición, es decir, si ha ganado o no
las elecciones, se verificará dependiendo de si en dicho mundo donde habita esta
contraparte de Humphrey es o no victorioso en las elecciones.
Sin embargo, no tenemos razón para hacer eso, y
no parece haber relación necesaria entre el referente de una proposición y las
condiciones por las cuales dicha proposición es o no verdadera. Podemos bien
tomar al referente Humphrey, el cual habitó en nuestro mundo actual, llámese
W1, y analizar si pudo o no ganar las elecciones dependiendo de si pudo o no
ganar las elecciones en el mundo W2. Lo erróneo sería situar al referente en W2, a la condición por la que dicha proposición es verdad en W2, y esperar que nos diga algo sobre el referente en W1 y la condición de verdad de la proposición en W1.
Sobre la primera interpretación, aunque autores
han analizado esta misma en más profundidad, lo que yo señalaré, es que no es
necesaria una relación de identidad para la existencia de una preocupación en
un sentido egoísta, o el sentido relevante que aparenta reclamar el argumento, y que esto impide predicar propiedades modales incluso cuando hay relación de identidad.
Por
ejemplo, pensemos en el caso en donde se me anuncia que Yo voy a caer en un
estado de come permanente. Dicho individuo que estará en coma seré yo, dado que
en dicho estado aún sigue vivo mi organismo. No obstante, No obstante, me da
igual lo que ocurra conmigo mismo en dicho estado, sea lo que implique mi
preocupación o concern (ya sea en un sentido egoísta, genérico, o lo que
fuere). No me podría importar menos lo que ocurra con mi cuerpo, aún vivo, pero
inconsciente. Yo creo que muchos podrán compartir sin problemas dicha
intuición, no es fragantemente falsa de ninguna manera, diría que es incluso
sumamente plausible (¿a quién le interesa que ocurre con uno en un coma
permanente?).
Antes de
caer en dicho estado de coma, digamos que predico alguna propiedad modal sobre
mi Yo en estado de coma, por ejemplo:
Es posible que Yo sea enterrado bajo tierra si
caigo en coma
Ante tal
situación, dado que sigo siendo Yo, y no alguna contraparte, la cual está en
coma permanente, entendemos que hay una relación de identidad. Aún así, no hay
preocupación en ningún grado o tipo relevante sobre yo mismo en estado comatoso
irreversible. Se concluiría que Yo en un estado de coma no represento ninguna
propiedad modal adecuadamente de Yo mismo antes del coma.
Pero esta
no es opción para el anti-realista-modal, dado que está reclamando que el
realismo moral desvincula la identidad numérica del análisis modal en función a
algún tipo de preocupación o importancia sobre el individuo que no es
numéricamente idéntico a nosotros. El problema yace en que nos damos con la
sorpresa de que, si es así, entonces también podemos prescindir de dicho
vínculo de identidad desde los mismos supuestos de quien reclama tal vínculo de
identidad. Es así como la objeción sería problemática incluso para el que no es
realista modal.
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